¿Qué tiene de cierto la expresión «el resfriado entra por los pies»?

Analizamos con el IDIBELL el refranero catalán


¿Qué se ha dicho?

El refranero catalán dice que «el resfriado entra por los pies».

¿Qué sabemos?

Los resfriados los causan microorganismos que entran en nuestro cuerpo por la vía aérea. El frío no provoca directamente resfriados, aunque los puede favorecer al ralentizar nuestras defensas.

Seguro que habéis oído la expresión “el resfriado entra por los pies”, haciendo referencia al hecho de que las personas que van descalzas en días fríos están en riesgo de coger uno. ¿Pero queréis decir que es cierta?

El frío no provoca directamente los resfriados, pero los puede favorecer, puesto que es capaz de ralentizar nuestras defensas, como ya explicamos anteriormente. Así pues, a pesar de tratarse de enfermedades infecciosas causadas por microorganismos, el frío es un actor protagonista de nuestros estornudos durante el invierno. ¡Te lo explicamos!

Los causantes de los constipados

Como hemos aprendido durante la pandemia, cuando hablamos expulsamos unas gotas microscópicas que se pueden acumular en el aire, y que pueden contener virus y otros microorganismos. Esto pasa especialmente en los espacios cerrados, donde el aire no puede circular y renovarse tanto, lo cual favorece la transmisión de estos agentes infecciosos.
Lo mismo sucede cuando tosemos, cantamos o estornudamos: las partículas que expulsamos (sin quererlo y sin ser conscientes) podrán contribuir a esparcir estas infecciones, puesto que pueden contener virus, los verdaderos “causantes del resfriado común”, tal como explica Carmen Ardanuy, investigadora principal del grupo de investigación en Epidemiología de las infecciones bacterianas en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL). "Hay más de 200 virus que nos los provocan" y “tienen nombre y apellidos: rinovirus, mixovirus, adenovirus…”, explica.

Estos virus, pues, no entran en el cuerpo por los pies, sino “por la vía aérea”, a través de las mucosas de nariz, boca y ojos, indica la experta, que también encabeza el Servicio de Microbiología del hospital universitario de Bellvitge.

Aun así, constipado y frío están relacionados

Con todo, cuando bajan las temperaturas, el número de resfriados sube. Por lo tanto, decir que en las estaciones más frías nos constipamos más a menudo “no es una leyenda urbana”, tal como indica a Verificat Pere-Joan Cardona, jefe del servicio de Microbiología en el hospital Germans Trias i Pujol de Badalona.

¿Cómo se explica esto, si detrás los resfriados encontramos los microorganismos, y no el frío? “Cuando pasamos frío, nuestro cuerpo está a una temperatura más baja y es más receptivo a todos estos virus, que son como los pingüinos y viven mejor en temperaturas más bajas”, explica Ardanuy, del IDIBELL.

Si la temperatura corporal baja por debajo del umbral de 36,5 °C, algunas de nuestras defensas se ralentizan, o sea, que algunos de los mecanismos de la inmunidad innata —la primera barrera que encontrarán los virus cuando intentan invadir las células de nuestras mucosas— funcionarán de una manera menos eficaz. Así pues, la respuesta ante los microorganismos patógenos se puede ver afectada y podemos sufrir una infección con más facilidad.

“Cuando ‘bajan las defensas’ —que puede ser por, por ejemplo, por una bajada temporal de la de temperatura que haga que nuestras células se paralicen—, el patógeno podrá aprovechar esta oportunidad”, explica a Verificat Víctor Jiménez Cid, catedrático de Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del grupo de difusión de la Sociedad Española de Microbiología (SEM). La bajada de temperaturas supondría una ventaja por el microorganismo, que “lo tendrá más fácil” para provocar la infección. Es decir, que la infección, y por tanto el resfriado, los causará un microorganismo, pero este se aprovechará de una reacción más lenta de nuestras defensas.

Además, el aclaramiento mucociliar —un mecanismo de defensa en el cual los cilios, una especie de pelos flexibles que tenemos dentro de la nariz, eliminan las partículas que inhalamos—, también se ve afectado por la temperatura ambiente. Si baja la temperatura, la velocidad a la que trabaja este mecanismo es más lenta.

¡No cojas frío!

Pero, ¿a qué temperatura tiene que estar este aire para afectar nuestro sistema inmunitario? Tal como apunta Jiménez Cid, “inhalar aire a 20-25 grados no afecta tanto […] a las mucosas respiratorias”. En cambio, el experto indica que el que se encuentra en 0 °C sí que puede suponer una bajada de temperatura local en las mucosas de más de 10 °C, que a su vez disminuya la efectividad de la inmunidad innata y la eficacia de la respuesta antiviral de nuestro cuerpo. Es decir, hablamos de temperaturas bajas, que nosotros mismos ya percibimos como frío.

Así que ya lo sabéis, “la próxima vez que os digan que os tapéis, que si no os enfriaréis, podéis decir que no, que esto es falso! Solo nos enfriamos si estamos en contacto con una persona contagiada que nos contagia el virus. El problema es que, como hemos dicho, los virus del resfriado son una gran familia y con el frío del invierno corren por todas partes contentos como unas castañuelas!”, concluye Ardanuy.