La investigación de Barbacid no se ha retractado por tener conflicto de intereses, sino por no detallarlos
El científico asegura en un comunicado que ha vuelto a enviar el manuscrito a la revista para su republicación
El científico asegura en un comunicado que ha vuelto a enviar el manuscrito a la revista para su republicación

¿Qué se ha dicho?
Que la Academia de Ciencias de Estados Unidos ha retractado el artículo de Mariano Barbacid sobre el cáncer de páncreas por tener conflicto de intereses.
¿Qué sabemos?
Que la retractación ha sido por no haber declarado un conflicto financiero, no por tenerlo.
La revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) retractó el lunes 27 de abril la investigación viral llevada a cabo por el equipo de Mariano Barbacid sobre de una triple terapia para tratar el cáncer de páncreas, que mostró una regresión de los tumores en ratones. La acción ha traído confusión en redes y medios de comunicación, donde han proliferado mensajes que aseguran que el artículo se ha retractado por los conflictos de interés de tres de los coautores (entre ellos Barbacid). Es ENGAÑOSO.
El motivo de la retractación no es por tener conflictos de interés, sino por no haberlos declarado todos, tal y como explica la nota publicada por PNAS. «Revelar un potencial conflicto de interés no suele invalidar una investigación […]; simplemente provee al lector información necesaria para valorar el trabajo», tal y como detalla la política editorial de la revista. En cambio, no hacer público un conflicto de interés contraviene el Código de Buenas Prácticas del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde trabaja Barbacid, explica Servimedia. En un comunicado difundido en redes por su abogada, Barbacid señala que hace «dos semanas» volvió a enviar el estudio a la revista, esta vez con la declaración, y que espera verlo publicado de nuevo «en breve».
«La Academia de Ciencias de EE.UU. retira un artículo de Barbacid por conflicto de intereses»
Como miembro de la Academia de las Ciencias de Estados Unidos, Mariano Barbacid puede enviar a la revista PNAS hasta dos artículos académicos cada año a través de un sistema de publicación simplificado que le permite proponer a dos expertos en el campo para que revisen la investigación. Es lo que la revista llama “contributed submissions”.
Sin embargo, no se podrán acoger a este proceso simplificado “los miembros de la Academia que tengan un conflicto de interés, financiero, o de otro tipo, que pueda dar la impresión que influye de manera significativa su objetividad o que crea una ventaja competitiva injusta por cualquier persona u organización vinculada a la investigación”, que tendrán que optar por la tramitación general, conocida como “direct submission”.
El investigador español optó por publicar como una “contributed submission” su investigación sobre el cáncer de páncreas. Sin embargo, en el manuscrito no declaró un conflicto de interés “relevante”, según apunta la revista en la nota de retractación, por el que tanto Barbacid como dos de las coautoras, Vasiliki Liaki y Carmen Guerra, tienen un interés financiero en la empresa Vega Oncotargets, derivada del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) para desarrollar terapias contra el cáncer de páncreas, lo cual les invalida para optar por la vía de publicación simplificada.
En un comunicado difundido a redes sociales por la abogada de Mariano Barbacid, el científico asegura que se les «olvidó» describir los vínculos con la empresa, «sin que existiera mala fe ni voluntad alguna de ocultación». El científico asegura que la revista no ha dudado en ningún momento de la contribución científica que supone su investigación, y que les ha propuesto volver a publicar el artículo por la vía habitual de las «direct submissions», lo cual hicieron «hace dos semanas».
La investigación encontró una regresión en ratones, no en humanos
La publicación del estudio en cuestión despertó informaciones engañosas en diciembre del año pasado, con diversas publicaciones virales que aseguraban que se había encontrado «el cuidado del cáncer de páncreas».
Sin embargo, se trata de un estudio en ratones que ha logrado una regresión eficaz del tumor en estos animales, pero no en humanos. Concretamente, comprobó que una terapia de triple combinación de fármacos induce en ratones la regresión robusta del adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC, el tipo de cáncer de páncreas más común y con una de las tasas de supervivencia en el cáncer más bajas) y evita la aparición de la resistencia tumoral.
La investigación tuvo mucho eco en los medios y en las redes, ya que, como señala la propia publicación, “abre el camino para diseñar nuevas terapias combinadas que pueden mejorar la supervivencia de los pacientes con PDAC”. Sin embargo, por ahora, no se ha comprobado su eficacia en el tratamiento del cáncer en humanos.
Los conflictos de interés pueden matizar los resultados de una investigación
“El término ‘conflicto de intereses’, que se refiere a si un investigador tiene algún interés financiero, personal o profesional que podría sesgar o influir en su juicio y en los resultados de su investigación, puede dar a entender que todos estos vínculos corrompen necesariamente la investigación, el cual no es cierto”, detalla la Guía para comunicar sobre la integridad en la investigación compilada por la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT). «Su propósito es asegurar la transparencia y la independencia de la investigación al informar si existe alguna conexión (como financiación de empresas, relaciones familiares o intereses profesionales)», sigue.
No declarar adecuadamente los conflictos de interés contraviene el Código de Buenas Prácticas de CNIO, según explica Servimedia. “Los conflictos de interés no declarados pueden mermar seriamente la credibilidad de una revista, de los autores y de la ciencia en sí misma”, explica un argumentario de la editorial Elsevier, que los identifica como prácticas no éticas.
Cuando las farmacéuticas Pfizer y Moderna presentaron sus vacunas contra la covid-19, por ejemplo, la afiliación de los autores aparecía destacada en los artículos, pero esto no invalidó la búsqueda ni la posterior aprobación de las fórmulas. En cambio, el artículo de Andrew Wakefield que señaló falazmente la vacunación infantil como una de las causantes del autismo, fue retractado 12 años después de su publicación, al hacerse evidentes fallos metodológicos y una financiación no declarada proveniente de familias que mantenían litigios en marcha contra las compañías que desarrollaban las inyecciones.
En otras ocasiones, los conflictos de interés contribuyen a matizar los hallazgos de investigaciones, u obligan a cruzarlos con otras fuentes independientes. Es algo con lo que nos encontramos al analizar cómo habían evolucionado las recomendaciones científicas sobre el consumo de huevos, y que hemos resaltado al investigar un artículo que concluía que el vino puede ser beneficioso para la salud, porque puede ayudar a entender comunicaciones que parecen oponerse al consenso científico.