¿Qué tiene de cierto la expresión «para la memoria, rabillos de pasa»?

Analizamos con IDIBELL el refranero popular


¿Qué se ha dicho?

El refranero catalán asegura que consumir rabillos de pasa es bueno para la memoria.

¿Qué sabemos?

No hay evidencia científica de que las pasas ni sus rabillos sirvan para mejorar la memoria. Algunos estudios apuntan que la dieta mediterránea sí que puede tener una función protectora, especialmente si se enriquece con frutos secos como nueces, avellanas o almendras.

Seguro que habéis oído alguna vez la expresión “para la memoria, rabillos de pasa”, haciendo referencia a la idea de que estos frutos secos contribuyen a prevenir la demencia, un término que engloba el conjunto de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento y las habilidades sociales lo suficiente como para interferir en la vida diaria. Pero, ¿qué tiene de cierto la expresión?

Las pasas contienen nutrientes beneficiosos para la salud, pero no hay evidencia de que sean capaces de mejorar nuestra memoria, ni que prevengan o curen la demencia. Algunos estudios apuntan que la dieta mediterránea sí puede tener una función protectora, especialmente si se enriquece con frutos secos como nueces, avellanas o almendras. ¡Te lo explicamos!

Ni rabillos ni pasas

Las pasas son granos de uva deshidratada. Esto significa que a veces pueden presentar también el pecíolo, es decir, la cola propiamente dicha, que también tienen otras frutas como las cerezas o las peras. Antes de ingerir las pasas, no obstante, este pecíolo se retira, puesto que “es demasiado duro”, tal como explica Meritxell Pons, doctora en biomedicina e investigadora del grupo de Células Madre y Enfermedades Neurodegenerativas del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL). Por lo tanto, la expresión “para la memoria, rabillos de pasa”, no se puede decir que sea cierta, al menos si la analizamos de manera literal.

Ahora bien, ¿y sin rabillo? Lo cierto es que tampoco hay evidencia de que los frutos secos por ellos mismos contribuyan a mejorar nuestra memoria ni a prevenir los síntomas de la demencia. Sendas búsquedas de los términos “pasa” y “demencia”, y “pasa” y “memoria” en PubMed, el repositorio más grande de artículos científicos sobre salud y biomedicina, solo encuentra dos estudios en ratas en los que se asocia el consumo de pasas con una mejor capacidad cognitiva en individuos envejecidos y en individuos con Alzheimer, respectivamente. Ahora bien, como hemos explicado en repetidas ocasiones, las conclusiones de los estudios con animales no son directamente extrapolables a personas.

Estos trabajos sirvieron de punto de partida de un proyecto llevado a cabo en 2021 en Granadam, financiado por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, para investigar un posible efecto neuroprotector del alimento en mujeres postmenopáusicas mayores de 65 años. Las mujeres estudiadas “consumieron pasas de forma diaria como parte de su dieta y se hizo una evaluación del estado cognitivo antes y después de la intervención”, explica en un correo a Verificat Rosa Quirantes, química e investigadora en el Centro Tecnológico de Investigación y Desarrollo del Alimento Funcional (CIDAF) de Granada, y responsable del proyecto.

Al comparar el estado cognitivo con un grupo de mujeres que no habían seguido este patrón alimentario “no se encontraron unos datos estadísticamente significativos […] que apoyaran la hipótesis de partida”, apunta la experta, razón por la cual no se han llegado a publicar los resultados.

En cambio, otro ensayo clínico aleatorizado llevado a cabo este año por la Universidad de Salamanca sí que encontró que “el suplemento [diario] de 50 g de pasas moscatel de Málaga mejora ligeramente el rendimiento cognitivo” en personas mayores de 70 años, tal como explica en un correo a Verificat Susana González-Manzano, doctora en farmacia y salud e investigadora al Grupo de Investigación en Polifenoles de la universidad, que ha liderado el estudio. Con todo, los resultados del trabajo, que solo analizó a 80 voluntarios, no mostraron mejoras significativas en las diversas evaluaciones de la memoria.

La dieta mediterránea puede ayudar

Y si no está claro que las pasas sirvan, ¿podemos proteger nuestra memoria con algún alimento? El patrón alimentario más estudiado en la neuroprotección es la dieta mediterránea. Varias revisiones sistemáticas, como esta de 2013, esta de 2015 o esta de 2016, han encontrado una asociación entre seguir la dieta mediterránea y unas mejores capacidades cognitivas.

Ahora bien, en los tres casos, los investigadores apuntan que no han sido capaces de establecer una relación de causalidad entre ambas cuestiones, y que hace falta más investigación para confirmar esta función protectora.

Los frutos secos en el contexto de una dieta mediterránea

Otras investigaciones españolas han encontrado que enriquecer la dieta mediterránea con frutos secos puede tener un efecto protector todavía mayor, a pesar de que, de nuevo, la evidencia es limitada. En esta del 2015, los científicos vieron que las personas mayores que añadían nueces a un patrón alimentario mediterráneo mejoraban su función cognitiva en comparación con quienes no lo hacían. Las conclusiones han sido similares en un trabajo de este año basado en encuestas.

Jordi Salas, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y líder de este último trabajo, el más actual, valoraba en nota de prensa que sus resultados “apoyan la idea que una alimentación saludable, que incluya el consumo frecuente de frutos secos, puede desarrollar un papel importante en el mantenimiento de un correcto estado cognitivo a medida que envejecemos”.