No se ha demostrado que la fecundación in vitro incremente el riesgo de que los niños desarrollen cáncer antes de los 14 años

Algunos estudios han encontrado una vinculación entre ambos factores, pero otros no, y los que la han encontrado no han podido determinar su origen. En ambos casos la incidencia se mantiene baja


Font: Wikimedia Commons

¿Qué se ha dicho?

Que los niños nacidos por tratamientos de fecundación in vitro tienen mayor incidencia de tumores pediátricos.

¿Qué sabemos?

Nunca se ha podido establecer una relación causal entre esta técnica de reproducción asistida y un mayor riesgo en el desarrollo de tumores pediátricos. Algunos estudios han encontrado una vinculación entre ambos factores, pero otros no, y quienes lo han encontrado no han podido determinar si la causa son las técnicas utilizadas o la propia infertilidad de los progenitores. Además, la incidencia de tumores pediátricos es muy reducida, esté o no vinculada con la fecundación in vitro.

Un vídeo de YouTube con más de 230.000 reproducciones ha asegurado que los niños nacidos por tratamientos de fecundación in vitro (FIV) tienen "una mayor incidencia de tumores pediátricos" que los gestados en embarazos naturales. Esta supuesta vinculación se lleva estudiando desde la década de 1990, pero las diferencias metodológicas entre los estudios llevados a cabo han llevado a conclusiones dispares, dando lugar a numerosos artículos en la prensa generalista que pueden haber confundido a la población sobre lo que realmente se sabe del asunto. Por ahora nunca se ha podido establecer una relación causal entre la técnica de reproducción asistida y un mayor riesgo en el desarrollo de tumores pediátricos.

Los expertos consultados por Verificat, así como las revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados, señalan que dada la naturaleza de los estudios y el número de pacientes analizados en cada uno, según ellos demasiado reducido, tampoco se ha podido demostrar una asociación clara entre ambos factores. Los trabajos que han encontrado un vínculo, además, no han sido capaces de identificar cuál sería la causa detrás: si las técnicas y fármacos empleados, la propia infertilidad de los progenitores u otros factores.

En cualquier caso, la incidencia de los tumores pediátricos es reducida en ambos casos y los estudios que han encontrado un aumento vinculado a la FIV apuntan a que el riesgo se mantiene bajo. Cogiendo los datos más pesimistas, a los que llegó una revisión sistemática de 2013, de los 165 tumores anuales diagnosticados en cada millón de niños menores de 14 años en España, sólo cuatro estarían relacionados con tratamientos de fertilidad, entre los que se incluye la FIV. Con la evidencia disponible, aseguran los científicos consultados, no existe preocupación en la comunidad médica con respecto a la seguridad de la fecundación in vitro.

Hay más de 200 publicaciones en las que se recoge una mayor incidencia de tumores pediátricos en niños que han sido generados por fecundación in vitro

Los nacimientos mediante fecundación in vitro —un tratamiento de reproducción asistida basado en la unión de un óvulo con los espermatozoides en el laboratorio a través de diferentes técnicas y la posterior transferencia al útero materno— superaron los 8 millones en todo el mundo en 2018 En España, líder en cuanto a cifras de reproducción asistida en Europa, en 2019 alrededor del 6,5% de los 359.770 bebés nacidos ese año lo hicieron con esta técnica. A medida que las cifras de reproducción asistida han crecido —en España aumentaron en un 28% entre 2014 y 2018—, también han aparecido estudios que buscan evaluar la seguridad de estos tratamientos a largo plazo.

Los resultados de las cinco revisiones sistemáticas y metaanálisis que hemos encontrado publicadas entre 2005 y 2020 son variados. Tanto el primer estudio, de 2005, como los dos últimos, uno publicado en 2019 y uno en 2020, no encontraron que los niños nacidos por fecundación in vitro tengan un mayor riesgo de tumores de forma general. El último sí apunta que una técnica de reproducción asistida en concreto, la transmisión de embriones creados in vitro congelados, podría incrementar el riesgo de tumores pediátricos, aunque destaca que los resultados no son concluyentes y hace falta más investigación.

En cambio, otra revisión de 2019 y una de 2013, sí encontraron una mayor incidencia de tumores en niños nacidos a través de técnicas de reproducción asistida, entre las que se encuentra la FIV, aunque ninguna de las dos fue capaz de identificar la causa de ese aumento. El trabajo de 2013, que reportó el mayor riesgo de los tratamientos de fertilidad, apunta que en cualquier caso “el riesgo absoluto [medida del riesgo que presenta una situación determinada] de cáncer entre niños nacidos después de tratamientos de fertilidad es bajo”.

Aplicando los datos de la revisión en España, donde cada año se diagnostican 165 tumores pediátricos por millón de niños menores de 14 años, las técnicas de fertilidad estarían relacionadas con cuatro de estos casos.

Muestras demasiado reducidas

Estas diferencias en los resultados, tanto entre estudios como entre revisiones, se explican por el tamaño siempre reducido de la muestra. "La incidencia de cáncer infantil es tan pequeña [165 casos al año por cada millón de niños en España] que necesitas una población [muy] grande" para comparar los riesgos, explica a Verificat Luis Madero, jefe del Servicio de Oncología y Hematología Pediátricas del Hospital Universitario Niño Jesús de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Oncología Pediátrica (SEHOP), apuntando que incluso los estudios con millones de niños son insuficientes.

El experto lo ejemplifica con una investigación llevada a cabo en Noruega en el 2016 —que no halló un incremento de riesgo de cáncer en general en bebés nacidos por FIV, pero sí para algunos tipos de tumores— en una población de 1.629.000 niños. De éstos, sólo 25.700 habían sido concebidos mediante fecundación in vitro, y entre ellos se detectaron 51 tumores pediátricos. “El registro es muy pequeño, y no se pueden extrapolar los resultados”, concluye Madero, que también es catedrático de pediatría en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Sin embargo, los expertos consultados por Verificat transmiten un mensaje de tranquilidad. "No hay ninguna evidencia […] de que las técnicas de fecundación in vitro, cualquiera de ellas, se relacione con un mayor cáncer infantil" de forma causal, sentencia el miembro de la SEHOP. Además, estos procedimientos están "altísimamente controlados por las agencias reguladoras de tratamientos y de fármacos, que están vigilantes al respecto y las prohíben ante cualquier duda", apunta José Serna, médico miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y director médico de la clínica del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Zaragoza.

Factores de confusión

Las revisiones sistemáticas y metaanálisis disponibles también apuntan a que, en caso de que hubiera un incremento del riesgo de cáncer en los niños nacidos por FIV, la naturaleza de los estudios no permite identificar si el motivo se encuentra en el tratamiento, en la propia infertilidad de los progenitores o en otros factores, ya sea a causa de la edad o como consecuencia de una enfermedad o proceso quirúrgico.

“Cuando hablamos de tratamientos de reproducción asistida no estamos hablando de una intervención única sino de un proceso que puede presentar enorme variabilidad según las características de la paciente, los protocolos que se apliquen en cada momento, los fármacos disponibles y los equipamientos y condiciones de laboratorio, entre otros muchos factores”, apunta en un correo a Verificat Melchor Carbonell, ginecólogo de la Unidad de Reproducción Asistida del hospital Vall d'Hebron de Barcelona.

El pasado agosto, un estudio realizado en Taiwán con una muestra de más de 2 millones de niños aseguraba haber encontrado una asociación independientemente de la fertilidad de los progenitores. Ahora bien, la comunidad científica perfila las aseveraciones del trabajo: "No se puede demostrar [basándose en este estudio] que la única causa del cáncer infantil sea la técnica y no la infertilidad de uno de los dos progenitores", rebate Rocío Núñez, doctora en Biología por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en un análisis publicado en la Revista Iberoamericana de Fertilidad y Salud Humana, de la que es editora, y con la que coinciden los expertos consultados por Verificat.

Además, el experto de Vall d'Hebron apunta que hay que tener presente que los estudios que evalúan los riesgos de los procedimientos de FIV recogen a pacientes de, al menos, 15 años, como es el caso del trabajo taiwanés. En este tiempo "ha habido cambios significativos en los tipos de estimulación y en las tecnologías de laboratorio", por lo que los resultados no son generalizables a las técnicas utilizadas hoy en día, una apreciación que también hacía Daniel Brison, director científico del Departamento de Medicina Reproductiva de la Universidad de Manchester en una entrevista de Science Media Centre (SMC) del Reino Unido.

Una base para estudios más detallados

Los expertos consultados coinciden en apuntar que los estudios que evalúan los riesgos de las técnicas de reproducción asistida son necesarios, y deben servir para diseñar trabajos más específicos que permitan acotar el riesgo en caso de que exista, pero que hay que analizarlos “con una perspectiva correcta de la realidad clínica”, recuerda Carbonell.

En este sentido, y para mejorar los estudios realizados hasta ahora, Luis Madero, del SEHOP, pide confeccionar "un registro poblacional" con todos los niños que nacen e incluir "un registro de cáncer" para "incluir toda la población” y evitar posibles sesgos. Este tipo de base de datos, asegura, permitiría analizar de forma más amplia y plural estos supuestos riesgos.

Por su parte, José Serna, del SEGO, recuerda que, por ahora, las poblaciones que comparan los estudios "son diferentes". Para identificar si los tratamientos de reproducción asistida conllevan un mayor riesgo, razona el experto, habría que comparar sus efectos en parejas que no los necesitan con otros que sí los necesiten. "Así tendrías poblaciones comparables", concluye, "pero esto no tiene cabida".

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