No es ilegal vacunar a los niños contra la covid-19

No es ilegal vacunar a los niños contra la covid-19

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¿Qué se ha dicho?

Un cartel que circula por Telegram asegura que es ilegal vacunar a los niños contra la covid-19.

¿Qué sabemos?

Dicha Ley no afecta a España porque es de Uruguay, pero en cualquier caso habla de la ilegalidad de emplear tratamientos experimentales, algo que las vacunas no son.

Nos habéis mandado un cartel que está circulando por diversos grupos de Telegram que afirma que “es ilegal vacunar a los niños contra la covid-19”, pues “la Ley Nº 17823: “Código de la niñez y la adolescencia” en su Cap. XI, Art. 74 (Principios de Humanidad), refiere que ningún niño puede ser sometido a experimentos médicos o científicos”, y que las vacunas aún están en “fase experimental” y, por tanto, no deberían ser empleadas en niños. Esto es ENGAÑOSO. La ley que cita el cartel es real, pero afecta solo a Uruguay, y sobre todo hace referencia a las vacunas en fase experimental (antes de los ensayos clínicos). En España, la Comisión de Salud Pública acaba de dar luz verde a la administración de la vacuna de Pfizer contra la covid-19 para el grupo de 5 a 11 años, después de que los ensayos clínicos demostraran que éstas son seguras para ellos.

¿Sabías que es ilegal vacunar a niños contra la covid-19? La Ley Nº 17823: “CÓDIGO DE LA NIÑEZ Y LA ADOLESCENCIA” en su Cap. XI, Art. 74 (Principios de Humanidad), refiere que ningún niño puede ser sometido a experimentos médicos o científicos. Las vacunas utilizadas se encuentran aún en fase experimental. Esto lo sabemos gracias al informe del 23/8/21 de Pfizer, en el que especifican que el fin de la fase experimental de su vacuna en menores de 12 años, será el 30 de noviembre de 2023.

El mensaje está corriendo a través de grupos de Telegram, así como grupos de Facebook de países de América Latina, pero lo cierto es que la ley a la que hace referencia el cartel “fue aprobada en Uruguay el 7 de septiembre de 2004”, tal y como señala a Verificat Xavier de Bernat Jiménez, abogado senior del área de Litigación y Arbitraje de AGM Abogados. “Por tanto, no se trata de una Ley de aplicación en España”, concluye. 

En el caso español, de momento, lo que dice la normativa es que someterse a tratamientos médicos, ya sean vacunas o de cualquier tipo, no es obligatorio: “La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, establece que todo paciente o usuario tiene derecho a negarse al tratamiento, excepto en los casos determinados en la Ley”, que aparecen en el punto 9.2 del mismo artículo, indica el abogado. Esto también afecta a las vacunas contra la covid-19. 

En cualquier caso, recuerda De Bernat, “lo que dice la norma uruguaya es que los niños no podrán ser sometidos a experimentos médicos o científicos. Sin embargo, el uso de la vacuna contra la covid-19 aprobada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) no supone la experimentación de dicha vacuna con menores, sino la vacunación de éstos, una vez se han superado las fases de investigación y desarrollo de la propia vacuna”. 

La vacunación es opcional

En España, vacunar a los niños está recomendado pero tampoco es obligatorio. Decidirlo “correspondería a la persona afectada y, en cuanto a las personas menores de edad e incapaces, a las personas que ejerzan la tutela sobre ellas”, concluye De Bernat. 

En Europa, sin embargo, el debate sobre la imposición de la obligatoriedad cada vez está más presente. De hecho, esta semana la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha señalado la necesidad de iniciar un debate sobre si conviene imponer esta medida, ya que insiste en que aunque el 66 % de los europeos en total están plenamente vacunados, “aún hay un tercio que no”. 

Estudios en menores

Verificat se ha intentado poner en contacto con Pfizer preguntando por el supuesto informe que cita el mensaje, pero al momento de publicar esta verificación no había recibido respuesta. Lo que sí ha encontrado ha sido un documento emitido el 23 de octubre de 2021 por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), que menciona un estudio pediátrico hecho en bebés y niños de entre 6 meses y 12 años para evaluar la efectividad y la seguridad de la vacuna Comirnaty (Pfizer), y que acabará, según el documento, el próximo 30 de noviembre de 2023. 

Hasta ahora, la vacunación en España solo había sido aprobada para mayores de 12 años, pero el pasado 7 de diciembre la Comisión de Salud Pública autorizó la administración de la Corminaty en el grupo de 5 a 11 años a partir del 15 de diciembre. La razón es que, tal y como indican en este documento, “constituyen el grupo de edad con mayor incidencia acumulada de casos de covid-19”, con más de 200 casos por 100.000 habitantes (una tendencia que también se observa en Estados Unidos). Con esta nueva medida, el gobierno de España espera “disminuir la carga de enfermedad de este colectivo y la transmisión en el entorno familiar, en los centros educativos y en la comunidad”.

La EMA ya dio luz verde a su aplicación

Su aprobación en niños viene después de que se haya confirmado a través de diversos ensayos clínicos que el vial es seguro también para este grupo de población. Sobre Pfizer, por ejemplo, se hicieron públicos en noviembre los resultados de los ensayos clínicos en fase 2 y 3 a menores de entre 5 y 11 años, para los cuales las inyecciones resultaron “ser seguras, bien toleradas y mostraron fuertes respuestas de anticuerpos neutralizantes”. 

Tras ello, diversas organizaciones como la EMA han dado luz verde la extensión de la actual licencia europea de las farmacéuticas Pfizer y BioNTech para emplear la vacuna en este grupo de población. La Administración de Bienes Farmacéuticos (TGA, por sus siglas en inglés), que es como la EMA pero australiana, también ha aprobado recientemente la vacunación con Comirnaty (Pfizer/BioNTech) en este grupo de edad. 

Además, otros países ya llevan meses vacunando a este grupo de población, como es el caso de Estados Unidos o Israel. En el primero, la campaña comenzó el pasado 13 de noviembre, y tras haber inoculado hasta la fecha el vial a más de 5 millones de niños, su directora, Rochelle P. Walensky, ha confirmado de que no ha habido efectos adversos importantes. 

El balance riesgo-beneficio

Una de las críticas a esta nueva medida es si realmente es necesario vacunar a los niños, ya que se trata de un grupo para el cual el riesgo de fallecer por covid-19 es prácticamente nulo. Pero lo cierto es que, además de ser el grupo en el que más positivos se están reportando actualmente, “no hay que olvidarse de que algún caso esporádico sí que puede evolucionar hacia formas más graves", tal y como recuerda a Verificat Juanjo García, jefe de Pediatría del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona. Por tanto, no vacunarlos implica exponerlos a contraer la infección y, por ende, a sufrir formas graves como el SIMP asociado a SARS-CoV-2, la covid prolongada y las neumonías, tal y como señala en este documento un grupo de expertos de Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) y de la Asociación Española de Pediatría (AEP), entidades que también apoyan la vacunación pediátrica en España. 

Es decir, que aunque el riesgo de fallecer por covid-19 en este grupo de edad es muy reducido, la enfermedad no es inocua en ellos y puede tener complicaciones en algunos casos. 

Por ejemplo, según un estudio publicado en la revista Frontiers in Pediatrics, el 53% de los casos de covid pediátrico presentan covid persistente, covid prolongado o long covid, con síntomas como fatiga, secuelas cognitivas, cambios de humor, irritabilidad, falta de atención y dolores de cabeza meses después. Otro estudio, del que se hace eco British of Medical Journal, da un porcentaje menor: según su análisis, uno de cada siete niños de entre 11 y 17 presentan algún síntoma derivado de la covid 15 semanas después de haber dado positivo. Por lo tanto, no existen estadísticas exactas de cuántos niños padecen este síndrome, pero es un riesgo que puede reducirse con las vacunas. 

Además, tal y como recuerda García en este artículo, “estamos en el contexto de una pandemia y no podremos conseguir controlar la infección si no tenemos a gran parte de la población vacunada, y esto incluye a los niños”.

Por otro lado, vacunar a los niños también supone proteger al resto de la sociedad: “Es cierto que los niños transmiten la enfermedad menos que los adultos, pero si disminuimos esta población susceptible por no estar vacunada a su mínima expresión, estamos favoreciendo que el virus no tenga tanta facilidad de transmisión. Por tanto, no solo protegemos a los niños, sino también a su entorno —el segundo grupo que tiene una incidencia más elevada son los adultos de entre 40 y 49 años, es decir, los padres de los niños— y en tercer lugar protegemos a las personas vulnerables, que pueden ser los abuelos de estos niños”, concluye el pediatra. 

En cuanto a los efectos adversos observados tras la vacunación son leves, similares a aquellos en adultos y en otras vacunas recomendadas para los niños, siendo el más común el dolor de brazo. Según indican los CDC, estos efectos adversos “podrían afectar a la capacidad de tu hijo de llevar a cabo actividades diarias, pero deberían irse en cuestión de pocos días”. Y añade: “Algunas personas podrían no presentar efectos adversos, y las reacciones alérgicas graves son raras”.

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Este artículo es parte de Las Mentiras Amenazan la Salud, la sección de salud de Verificat.