Los últimos días se ha hecho viral una foto con más de 1,3 millones de 'me gusta' que Rosalía publicó a su cuenta de Instagram, donde la cantante aparece en una sauna con un traje de plástico. Es una técnica, conocida como ‘traje sauna’ (sauna suit, en inglés), que se comercializa desde hace décadas para estimular la sudoración y, por extensión, el proceso de pérdida de peso. Pero, ¿funciona realmente? ¿Es bueno para la salud? Te lo explicamos.
El uso de trajes sauna forma parte de un conjunto de estrategias que van desde la limitación en la ingesta de líquidos o los ayunos, hasta la inducción puntual del vómito o el consumo de laxantes y diuréticos, que se emplean para conseguir una pérdida rápida de peso, es decir, una reducción de entre el 2 y el 10% de la masa corporal en un periodo de tiempo corto. Es una práctica extendida sobre todo en los deportes de combate, donde se calcula que aproximadamente la mitad de los practicantes la llevan a cabo, razón por la cual instituciones como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos o el Departamento de Deportes del Gobierno australiano han mostrado preocupación, dados los peligros, tanto fisiológicos como psicológicos, que supone para la salud.
Gonzalo Correa, médico especialista en Medicina Deportiva y vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED) recalca que no considera este método “una práctica adecuada para perder peso corporal” indicando que, además, los posibles resultados serían pasajeros, dado que “se trata solo [de una pérdida] de líquido, no de pérdida de grasa corporal”.
"Lo que se consigue con este tipo de práctica es alterar los mecanismos biológicos de regulación de la temperatura corporal”, explica el experto a Verificat, consiguiendo un incremento en “la sudoración y con esto la pérdida de agua e iones Na (sodio) y K (potasio), absolutamente indispensables por el normal funcionamiento del organismo”.
Una práctica prohibida en la NCAA
La Asociación Nacional Atlética Colegial de los Estados Unidos (NCAA, por las siglas en inglés) prohibió en 1997 la práctica de estas estrategias después de que tres deportistas murieran en el espacio de un mes al someterse a procesos de pérdida rápida de peso. Un año antes la judoca de élite coreana Chung Se-hoon había muerto para seguir la misma estrategia en los Juegos Olímpicos de Atlanta.
Los estudios que han investigado los efectos de esta práctica coinciden en las consecuencias negativas que puede tener en el cuerpo de quien la lleva a cabo. Esta revisión de artículos del 2012, por ejemplo, resume la cuestión indicando que “no hay controversia en la literatura respecto al impacto negativo de la pérdida rápida de peso” por la agresividad de las estrategias empleadas.
Más allá de las consecuencias físicas, el Gobierno de Australia destaca las psicológicas, que incluyen la confusión, la pérdida de memoria, la depresión y los desórdenes alimentarios como la bulimia o la anorexia.
Este artículo es parte de Las Mentiras Amenazan la Salud, la sección de salud de Verificat.
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