Junqueras y el referéndum de autodeterminación en Irlanda: se celebró en el Norte y fue impulsado por Londres

Junqueras y el referéndum de autodeterminación en Irlanda: se celebró en el Norte y fue impulsado por Londres

Oriol Junqueras, Els Matins

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¿Qué se ha dicho?

Oriol Junqueras, presidente de ERC, ha afirmado que "hubo un referéndum de autodeterminación para Irlanda" pese a las negativas del "imperio británico".

¿Qué sabemos?

La República de Irlanda no se independizó mediante un referéndum. Hubo un referéndum en Irlanda del Norte en 1973 pero organizado desde el gobierno británico para decidir si este territorio quería permanecer en el Reino Unido o unirse a la República de Irlanda.

El presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, aseguró en una entrevista en Els Matins de TV3 (en el minuto 26:31) que en Irlanda “hubo un referéndum de autodeterminación” a pesar de que inicialmente el “Imperio británico” se había negado a ello ante los intentos de los irlandeses.

Es engañoso. La actual República de Irlanda consiguió su independencia en un proceso de separación que se alargó en el tiempo y en el que hubo una Guerra de Independencia, un Tratado con el Gobierno británico, una Guerra Civil, la aprobación en plebiscito de una nueva constitución y la Ley de la República de Irlanda. Sin embargo, no se celebró ningún referéndum de autodeterminación, según han confirmado a Verificat diversos historiadores. 

Sí hubo un referéndum en Irlanda del Norte en 1973 pero impulsado por el parlamento británico sobre la permanencia o no en el Reino Unido, y en 1993 el Gobierno británico reconoció el derecho a la autodeterminación de Irlanda del Norte.

Es decir, que si bien explícitamente no ha habido referéndum de autodeterminación, el Norte sí celebró una votación sobre seguir o no en Reino Unido, y a diferencia de lo que apunta Junqueras, auspiciado por Londres, no en contra.

“Hubo un referéndum de autodeterminación para Irlanda”

Oriol Junqueras, presidente ERC

Un proceso de independencia dilatado

Jaume Claret, doctorado en Historia y director del Grado en Historia, Geografía e Historia del Arte de la UdL-UOC, asegura a Verificat que “nunca se realizó ningún referéndum de independencia de la isla de Irlanda respecto al Reino Unido”

Lo confirma Josep Pich, doctor por la Universitat Pompeu Fabra y profesor de Historia Contemporánea, que argumenta que “si se hubiera acordado un referéndum, el conflicto no habría terminado en una guerra”. Claret, además, relata que “la creación del actual Estado irlandés fue fruto de negociaciones entre los dos bandos que habían protagonizado un creciente enfrentamiento militar a raíz de las peticiones de autonomía irlandesas”.

En esta línea, el profesor de historia contemporánea de la Universidad de Barcelona (UB) Agustí Colomines sostiene que “la independencia de Irlanda es una historia más de violencia que de referéndums” y que el proceso de secesión, con diferentes fases, fue “muy dilatado”. Se alargó unos 30 años.

El camino hacia el Estado Libre Irlandés

En 1916 en Dublín se produjo una insurrección republicana irlandesa contra el Gobierno británico en Irlanda, la conocida como insurrección de Pascua. Dos años después, tras las elecciones de 1918 los diputados del principal partido nacionalista “rechazaron sus escaños en el Parlamento de Westminster” y establecieron un gobierno provisional llamado Dail Éireann, que planteaba una “administración alternativa a la británica”, punta Enric Ucelay-Da Cal, catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat Pompeu Fabra. 

Esto, junto a la organización del Ejército Republicano Irlandés (IRA, en inglés), llevó a la conocida como Guerra de la Independencia de Irlanda, que se alargó hasta 1921 y llegó a su fin gracias al Tratado anglo-irlandés, que dió paso a la creación del Estado Libre Irlandés. De esta forma, la isla quedó dividida: el sur con pleno autogobierno dentro de la Commonwealth (como Canadá o Australia) y el norte, el Ulster, unida al Reino Unido, explica Josep Pich. “Fue un hecho histórico decisivo, no porque significara la consolidación de la independencia irlandesa, sino porque la partición de la isla generó un problema eterno”, añade David Martínez, profesor de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Sin embargo, una vez establecido el Estado Libre Irlandés, el IRA rechazó el acuerdo y la votación del Dáil, y estalló la Guerra Civil, que enfrentó a los partidarios del Estado libre (los Free Stater), a los que se acusaba de ser monárquicos por haber aceptado al Rey de Inglaterra como jefe de Estado para Irlanda, y los anti Free Stater, que se definían como republicanos, apunta David Martínez. En 1923 el IRA fue derrotado y el estado libre asociado se mantuvo con el apoyo mayoritario de la población.

La Constitución de 1937

El Estado Libre Irlandés continuó existiendo 14 años más, hasta que en 1937 Eamon De Valera, que gobernaba desde 1932, propuso una nueva Constitución. La nueva carta magna convirtió a Irlanda en “una república independiente asociada con la Commonwealth británica solo como cuestión de política exterior”, según la Encyclopedia Britannica. En aquel caso, “se votó la Constitución, no un referéndum de autodeterminación”, señala José Luis Martín Ramos.

Así pues, el jefe de Estado pasó a ser “un presidente elegido por voto popular para un mandato de siete años” y el jefe de gobierno se conoció como el Taoiseach. Aunque, la Corona seguía encargándose de la “representación diplomática”. 

David Martínez argumenta que entre 1937 y 1949 existió “una profunda indefinición de lo que era el nuevo estado irlandés”, e incluso la Corona británica se encontraba en una situación ambigua, porque la Constitución no había especificado que el Rey del Reino Unido hubiera dejado de ser el jefe del Estado. Finalmente, “en 1949 se explicitó, se habló de república irlandesa” y se puso fin al papel que aún tenía la monarquía británica, con la Ley de la República de Irlanda.

Por lo tanto, a lo largo del proceso de independencia de Irlanda, no hubo ningún referéndum de autodeterminación. Nos hemos puesto en contacto con el departamento de prensa de ERC para saber a qué se refería Oriol Junqueras con sus palabras, pero en el momento de publicar esta verificación no hemos obtenido respuesta.

Un referéndum en Irlanda del Norte en 1973

Más allá del proceso de independencia de la actual República de Irlanda, que culminó en 1949, Jaume Claret señala que en 1973 hubo un referéndum en Irlanda del Norte, el territorio que, tras la creación de la República de Irlanda, optó por permanecer en Reino Unido

Este referéndum, añade, “fue en general un fracaso, ya que solo participaron los unionistas, mientras que los republicanos optaron por sabotearlo”. David Martínez también apunta que “solo participaron los unionistas” y considera que “no fue un referéndum de autodeterminación por Irlanda, sino un referéndum para certificar que queremos quedarnos en el Reino Unido, que es muy diferente”

Este referéndum fue impulsado desde el propio gobierno británico, según explicó el primer ministro Heath en el Parlamento en 1972, y tenía que ser el primero de un “sistema de plebiscitos regulares en Irlanda del Norte” con el objetivo de conseguir “una mayor estabilidad en la vida política” de la región. Cuando se estableció la fecha, también se dejó claro que la votación se haría bajo las “normas de Westminster”. Es decir, el referéndum no fue una demanda de la ciudadanía de Irlanda del Norte, sino que se organizó desde el propio gobierno británico. 

En la votación, la opción de seguir formando parte del Reino Unido obtuvo el 98,9% de los votos y la de unirse a la República de Irlanda, el 1,1%. La participación fue del 58,7%. También así lo contó la BBC.

Rafael Leonisio, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), consideró en un artículo publicado en El Diario Vasco en 2007 que en 1973 “el derecho de autodeterminación fue ejercido en un referéndum que fue boicoteado por los partidos nacionalistas irlandeses”, cosa que evidenció que “la postura británica de dejar el futuro de Irlanda del Norte en manos de sus habitantes era rechazada tajantemente por el nacionalismo irlandés y, sobre todo, por los republicanos del IRA y Sinn Féin”. “Para el movimiento republicano la autodeterminación de Irlanda del Norte era un despropósito por ser esta una región artificial cuyo futuro no debían decidir sus ciudadanos sino el conjunto de los irlandeses”.

La declaración de Downing Street de 1993

Pasados veinte años desde el referéndum, el 15 de diciembre de 1993 el primer ministro británico, John Major, y el Taoiseach irlandés, Albert Reynolds, emitieron una declaración conjunta que sentó “las bases para el proceso de paz”, según la BBC, y que hablaba, aquí sí, de la autodeterminación. 

Dicho documento afirmaba que el Gobierno británico estaba “de acuerdo en que corresponde al pueblo de la isla de Irlanda únicamente, mediante acuerdo entre las dos partes respectivamente, ejercer su derecho a la autodeterminación sobre la base del consentimiento, otorgado libre y simultáneamente, en el Norte y el Sur, para lograr una Irlanda unida, si ese es su deseo”.

La declaración también subrayaba que ambos gobiernos aceptaban que “la unidad irlandesa solo se lograría si quienes favorecen este resultado persuaden a quienes no lo hacen, pacíficamente y sin coacción o violencia, y que, si en el futuro la mayoría de la población de Irlanda del Norte está convencida, ambos gobiernos apoyarán y darán efecto legislativo a su deseo”.

El primer ministro británico aseguró en aquellas fechas en una intervención en el Parlamento del Reino Unido que “el derecho democrático a la autodeterminación del pueblo de Irlanda en su conjunto debe lograrse y ejercerse con el acuerdo y consentimiento de la mayoría del pueblo de Irlanda del Norte”.

Sin embargo, esta declaración fue rechazada por los republicanos, porque, según Rafael Leonisio, la postura británica no había variado: “Irlanda no sería una unidad hasta que la mayoría de la población del norte así lo consintiera”.

No fue hasta cinco años más tarde, en 1998, cuando los gobiernos británico e irlandés, y la mayoría de los partidos políticos en Irlanda del Norte, alcanzaron el Acuerdo de Belfast (o Acuerdo del Viernes Santo) sobre cómo Irlanda del Norte debería ser gobernada. 

Sobre la cuestión constitucional de si Irlanda del Norte debería permanecer en el Reino Unido o convertirse en parte de una Irlanda unida, como explica la página web de la Asamblea de Irlanda del Norte (Stormont), “se acordó que no habría cambios sin el consentimiento de la mayoría”, cuya opinión “podría ser probada por referéndum”. A esto se le llamó el ‘principio de consentimiento’. Estos acuerdos fueron ratificados tanto por el Reino Unido como por Irlanda del Norte en referéndum.

La actual República de Irlanda no celebró un referéndum de autodeterminación, sino que llegó a la independencia después de la Guerra de Independencia, el Tratado anglo-irlandés, la Guerra Civil irlandesa, la Constitución de 1937 y la Ley de la República de Irlanda. En 1973 sí hubo un referéndum en Irlanda del Norte, pero organizado desde el gobierno británico para decidir si este territorio quería permanecer en el Reino Unido o unirse a la República de Irlanda. Es decir, no se trataba de un referéndum para la creación de un estado nuevo. Por lo tanto, consideramos que la afirmación de Junqueras es engañosa.

Fuentes

  • Encyclopedia Britannica

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