El aumento de hielo marino en la Antártida no es una prueba válida para negar el calentamiento global

El aumento de hielo marino en la Antártida no es una prueba válida para negar el calentamiento global

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¿Qué se ha dicho?

Que la Antártida está ganando hielo y no lo ha perdido

¿Qué sabemos?

Diversos trabajos demuestran que la superficie de hielo marino de la Antártida ha estado en aumento hasta ahora. Lo que está disminuyendo es la capa de hielo terrestre, es decir, la que se ubica sobre la superficie del continente.

La diputada de Vox en el Congreso Carla Toscano ha publicado un mensaje en Twitter en respuesta a Alberto Garzon, ministro de Consumo, quien compartía una noticia del periódico The Guardian sobre la ola de calor que la Antártida ha sufrido en los últimos días

La política le ha contestado con mensajes falsos y engañosos sobre el cambio climático, como que el clima es cíclico y que la temperatura no ha aumentado apenas en los últimos 20 años, y que ya desmontamos en este artículo. Además, también señaló que la Antártida está ganando hielo y que, además, tiene 1.250 veces más que el Ártico. Es ENGAÑOSO. Sí, la Antártida ha estado ganando extensión de hielo marino o banquisa antártica en las últimas décadas —aunque ahora se encuentra en un nivel mínimo—, pero la capa de hielo que se asienta sobre el continente antártico cada vez es menor. Por otro lado, el hecho de que la banquisa antártica haya aumentado no contradice el hecho de que exista un calentamiento global, ni ahí ni en el resto del planeta. De hecho, hace unos días se derrumbó una región helada del océano Antártico probablemente debido a esta ola de calor extrema de la que el Ministro se hacía eco. Además, hay señales de que el calentamiento en muchos lugares de la Antártida es más elevado que la tasa promedio global.

La Antártida tiene 1.250 veces más hielo que el Ártico y está ganando hielo

En la Antártida existen dos tipos de superficies heladas: el hielo continental, más conocido como cubierta de hielo o indlandsis (en danés, hielo interior), que es la capa de hielo que se asienta sobre el continente antártico, y el hielo marino, que los científicos llaman banquisa antártica. Este último está situado alrededor del continente y flota sobre el océano Austral. 

En la superficie continental de la Antártida, el hielo se está reduciendo. Entre 2002 y 2020, la plataforma perdió una media de 149.000 millones de toneladas métricas de hielo al año, contribuyendo así al aumento global del nivel del mar, según las observaciones de los satélites de la NASA.

En cambio, la extensión de hielo marino de la Antártida —también conocida como banquisa de hielo—, crece cada año desde finales de los años 70, un hecho que señalan los mismos investigadores que estudian el cambio climático. “En la última década, el hielo marino alrededor del océano Ártico ha alcanzado mínimos históricos varias veces, mientras que la extensión del hielo alrededor de la Antártida ha alcanzado nuevos máximos”, señala la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, el inglés) de EE UU en este artículo. Es decir, que la afirmación de la diputada de Vox solo es cierta si hablamos del hielo marino, no del terrestre, que es el que tiene consecuencias sobre el nivel de los mares y el dato que habitualmente se cita para hablar de calentamiento global. 

Desde 1979, el hielo marino antártico ha estado aumentando casi ininterrumpidamente hasta 2016, cuando la superficie helada comenzó a retroceder hasta alcanzar un mínimo histórico en 2017, según explican investigadores de la Universidad de Ohio (EE UU) en un reciente estudio publicado en Nature Climate Change. A partir de entonces, señalan los investigadores, se fue recuperando hasta alcanzar su superficie media previa a 2020. 

Sin embargo, tal y como señala a Verificat Sergi Gonzàlez, científico que forma parte del Grupo Antártico de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la medición del hielo en la Antártida comenzó a partir de los años 70, “justo después de una disminución también significativa que hubo hasta los años 60”. 

“Hay una variabilidad a larga escala muy pronunciada, por lo que el aumento del hielo no se puede atribuir a ningún enfriamiento”, explica el experto, que recuerda que los propios autores indican en su trabajo “que las causas de este aumento del hielo marino son muy difíciles de atribuir”, razón por lo que no lo hacen en el estudio. 

El argumento anti-climático

El aumento en la extensión de la banquisa antártica ha llevado, según la NOAA, a que el público adquiera “conceptos erróneos sobre el cambio climático y del hielo alrededor de los polos de la Tierra”, como pensar que los alrededores de la Antártida deben de estar enfriándose e inferir que el calentamiento global no existe. 

Pero, tal y como indica a Verificat Ryan Fogt, climatólogo de la Universidad de Ohio (EE UU) y líder del estudio publicado en Nature Climate Change, no es un argumento válido: “Hay señales de calentamiento en muchos lugares de la Antártida que son mayores que la tasa promedio global”.

Un ejemplo es el océano Antártico. Según el informe anual del Clima de 2020, la temperatura combinada de la tierra y el océano ha aumentado a una tasa promedio de 0,08 ºC por década desde 1880; sin embargo, la tasa promedio de aumento desde 1981 ha sido de 0,18 °C, más del doble de la tasa media registrada durante el siglo anterior. En la región occidental de la Antártida este incremento fue de alrededor de 0,17°C por década ya entre 1957 y 2006. O sea, que una región de la Antártida se ha calentado más rápido que el resto del planeta durante décadas. Otro ejemplo son las intensas olas de calor que recientemente ha sufrido la zona, de las que hablamos con más detalle en este artículo

Por eso Fogt insiste en la alta complejidad de la Antártida e insta a “mirar la respuesta a escala global para comprender el cambio climático global, no solo en un parámetro”, como podría ser precisamente el otro punto del planeta, el Ártico, donde la NASA señala que se pierde un 13% de superficie helada marina cada década entre 1981 y 2021. En cambio, el aumento en la Antártida desde 1979 a 2014 fue del 1% por década, según la misma organización

No es el único origen posible del rumor. Un artículo publicado en 2015 por la NASA causó cierta controversia porque afirmaba que, efectivamente, la Antártida estaba ganando más hielo que perdiéndolo, y que los científicos no se habían dado cuenta de esto porque han estado midiendo incorrectamente la nieve y el hielo en todo el enorme continente. Sin embargo, este estudio ha sido desmontado por otros grupos de investigación e incluso la propia NASA

¿Qué causa este aumento? 

Las razones que explican este aumento no se conocen del todo: “Hay varias teorías”, señala a Verificat Eduardo Moreno-Chamarro, investigador de predicción climática del departamento de Ciencias de la Tierra del Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC, en inglés). “Una de ellas es el patrón de vientos que ha dominado en los últimos años, que ha favorecido el crecimiento de hielo en algunas regiones. Algunos estudios han relacionado este patrón de vientos con procesos físicos sobre el propio continente Antártico y en los trópicos (El Niño), directamente relacionados, o no, con el cambio climático, e incluso con el agujero en la capa de ozono”, indica el investigador. 

No son los únicos motivos, lo cual da cuenta de la enorme complejidad que entraña la climatología en esta zona del globo. “Otros han afirmado que el derretimiento de los mantos de hielo sobre el continente da lugar a fina capa de agua dulce (menos salada) y fría sobre los mares entorno a la Antártida, que favorece la formación de hielo marino”, sigue el investigador, quien también menciona otros estudios que señalan que el océano Austral es más eficaz absorbiendo el exceso de calor y está limitando el calentamiento sobre la Antártida. 

“Lo que sí está claro es que es todavía una incógnita”, concluye Gonzàlez, aunque recuerda que “eso no quita que, por ejemplo, en los últimos años se hayan medido importantes deshielos en los mantos de hielo de la Antártida y su estabilidad en los próximos siglos sea un tema muy preocupante, ya que el derretimiento completo de alguno de ellos equivaldría a varios metros de subida del nivel del mar”, alerta. 

La Antártida no tiene 1.250 veces más de hielo que el Ártico

La política también indica que la Antártida tiene 1.250 más de hielo que el Ártico, pero no indica si se refiere a la extensión total de hielo, el hielo marino, o el continental. Tampoco indica de dónde ha obtenido ese dato. 

Verificat ha tratado de encontrar la fuente original en estudios científicos, sin éxito. La única referencia al respecto es un artículo en el blog de Fernando del Pino Calvo Sotelo, quien asegura que la Antártida tiene 1.250 veces más hielo que el Ártico. Sin embargo, no enlaza a la fuente original y el propio autor, quien según Maldita es uno de los cinco hijos de Rafael del Pino Moreno, fundador de Ferrovial, y de Ana María Calvo-Sotelo Bustelo, hermana del expresidente del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo, ha sido protagonista de artículos publicados por otras agencias de fact-checking por haber publicado artículos en otros medios de comunicación donde hace afirmaciones que no se sostienen con la evidencia científica. 

Por otro lado, los cálculos realizados por los expertos consultados por Verificat no corresponden a los que presenta Toscano: “En Groenlandia hay unos tres millones de km3 [de hielo terrestre] y en la Antártida unos 30 millones, por lo que hay 10 veces más en la Antártida que en el Ártico”, indica Gonzàlez.

La NASA arroja un dato similar: “La capa de hielo de Groenlandia, que abarca 660.000 millas cuadradas [...] y con un espesor en su punto más alto de casi 2 millas, tiene el potencial de elevar los océanos del mundo en más de 20 pies”, mientras que “la capa de hielo de la Antártida cubre casi 5,4 millones de millas cuadradas [...] y contiene suficiente hielo para elevar el nivel del océano en unos 190 pies”. Si dividimos 190 entre 20, el resultado es 9,5, que es la diferencia de hielo terrestre que hay entre ambos territorios. 

Si comparamos la cantidad de hielo marino, el resultado es que el Ártico gana a la Antártida, y no al revés, como asegura la política. Tomando como referencia los datos del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC, en inglés), si calculamos la diferencia entre el volumen de hielo en una y otra zona —0,018 km3 en el caso de la Antártida y 0,03 km3 en el del Ártico— obtendremos que el Ártico tiene el doble de hielo marino, no 1250 veces menos. 

El hielo marino de la Antártida, ahora bajo mínimos

Aunque la tendencia general de extensión de hielo marino en la Antártida en los últimos 40 años ha sido al alza, hace apenas unos días la NASA informó de que en febrero de 2022, el hielo marino alrededor de la Antártida alcanzó su extensión más baja desde el inicio del registro satelital en 1979. “Es la primera vez que se observa que el hielo se reduce por debajo de los 2 millones de kilómetros cuadrados”, indica la institución en este comunicado

Sin que el deshielo esté vinculado directamente con el aumento de las temperaturas, lo cierto es que coincide con una tendencia que se observa en el resto del mundo. “El deshielo a niveles globales es visualmente irrebatible; en España, en los últimos 40 años la mitad de los glaciares han desaparecido, se ve hasta en las fotos de familia”, señala a Verificat Andreu Escrivá, ambientólogo, doctor en Biodiversidad y exmiembro del Comité de Expertos en Cambio Climático de la Generalitat Valenciana. “Y desde luego se ve en el Ártico, se ve en la Antártida también y en la colonización de especies como líquenes o plantas que están llegando donde antes no se podía llegar porque hace más calor”, añade. 

También nieva más, pero importa poco

Otro fenómeno curioso en la Antártida que puede despistar es el hecho de que nieva más, pero este sí podría estar vinculado con el aumento de las temperaturas: “Están aumentando las nevadas debido a que el aire de los alrededores es más cálido, y esto lo que está es ayudando a mitigar una parte de la pérdida de hielo”, reconoce Gonzàlez. 

Con todo, el balance de hielo sigue saliendo negativo tal y como señala el IPCC: “Las pérdidas masivas de los glaciares de la Antártida occidental, principalmente debidas al derretimiento basal de la plataforma de hielo, superan la ganancia en la acumulación de nieve en el continente” debido a estas nevadas de las que habla Gonzàlez. 

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