¿Qué sabemos de los casos de pinchazos en discotecas?

Hasta el momento no se han encontrado drogas en sangre u orina en ninguna de las analíticas, pero el proceso de investigación está abierto.


Durante el último mes, numerosos medios de comunicación han publicado artículos (1,2,3,4) sobre casos en los que mujeres denuncian situaciones de agresiones en discotecas y espacios de ocio en los que son pinchadas y sufren momentos de malestar. Muchas de ellas han contado sus testimonios a través de Twitter (1,2) y han denunciado los hechos a la policía, según han confirmado los Mossos a Verificat.

A fecha de 05 de agosto, son ya 23 los casos registrados solo en Catalunya —la mayoría en Lloret del Mar y Barcelona—, que corresponden a 22 mujeres y un hombre, según han indicado el propio cuerpo policial a Verificat. El Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha declarado este viernes en el programa La Hora de la 1 de RTVE, que ya se han registrado 60 denuncias en todo el país, que además analizan las Fuerzas de Seguridad con el objetivo de determinar "qué hay detrás". 

No hay constancia de que los analistas hayan encontrado por el momento presencia de drogas en sangre u orina en ninguna de las analíticas hechas, según han asegurado los Mossos d’Esquadra a Verificat. Por tanto, los mismos insisten en no relacionar estos eventos con posibles casos de sumisión química —uso de sustancias psicoactivas con fines delictivos—. De hecho, Energy Control, una entidad que, entre muchas otras labores, se dedica al análisis de sustancias psicotrópicas —sustancias que afectan el funcionamiento del cerebro y provocan cambios en el estado de ánimo, la percepción, los pensamientos, los sentimientos o el comportamiento— ha manifestado públicamente sus “dudas sobre la administración” de estas sustancias psicoactivas a través del ‘needle spiking’, que es como se conoce esta técnica de inyección de sustancias a través de una aguja, “con el fin de cometer delitos sexuales”. 

Tal y como señala a Verificat Mireia Ventura, coordinadora del servicio de análisis de la misma asociación, con el método de inyección tienes que tener “cierta pericia” para poder administrar intramuscularmente una sustancia. “En un ambiente de ocio, donde no hay luz y donde la gente se está moviendo, es particularmente difícil” llevar a cabo la inoculación de sustancias psicoactivas a través de las inyecciones, señala la portavoz, quien además recuerda que hay que tener en cuenta “no solo el pinchazo, sino el tiempo de inyección”, que en algunos casos requiere de “hasta 20 segundos”, dicta la nota, para administrar el contenido.

Además, los expertos de la organización insisten en el comunicado en que “las sustancias inyectables son más difíciles de obtener y más difíciles de administrar”. Coincide con ellos Emilio Salgado, miembro del Grupo de Toxicología de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), quien indica a Newtral, medio adscrito a la International Fact Checking Network (IFCN), que las benzodiacepinas de diseño, más potentes, “son muy difíciles de encontrar”. 

Ventura recuerda que “hasta el momento no se han producido detenciones ni la incautación de los objetos utilizados para estos pinchazos”. Por tanto, concluyen, “no se puede asegurar con rotundidad que estos hayan sido realizados mediante agujas”. Sin embargo, no existen datos que apoyen esta hipótesis, como tampoco hay evidencia de la inyección de alguna sustancia.

Confusión acerca de las supuestas drogas inyectadas

Por lo general, las sustancias empleadas en casos de sumisión química son habitualmente “el GHB, el 'mal llamado éxtasis líquido' (porque es un depresor del sistema nervioso central, y el éxtasis es un estimulante del mismo) y luego las benzodiacepinas”, señala Ventura. Se trata de sustancias depresoras, que tienen la capacidad de adormecer a la víctima y mantenerla a un menor nivel de consciencia. 

En el caso de las benzodiacepinas, además, son sustancias que, tal y como ha recordado Pilar Llop, ministra de Justicia, durante una entrevista en Catalunya Ràdio (04:13), están “muy a mano de las personas, porque las pueden comprar en las farmacias (con receta), o coger de las casas de los familiares que estén tomando ese tipo de sustancias”. 

Las benzodiacepinas pueden circular por el organismo durante horas y ser detectadas en orina y sangre varias horas después de su introducción en el cuerpo, por lo que el argumento de que no se han encontrado restos en las analíticas no serviría en el caso de las benzodiacepinas, cuya detección sería posible aun pasado un período de tiempo.

Por el contrario, el GHB, el éxtasis líquido, sí desaparece rápido del organismo, pero es altamente improbable que esta droga sea inyectada a través de una jeringa: es muy denso y, por las propiedades químicas que tiene, no es absorbible y no se puede inyectar. "Tienes que tomarlo vía oral", señala Ventura, que recuerda que sí hay ejemplos que se haya usado para sumisión química.

Los hospitales no han detectado rastros en los análisis

Algunas de las víctimas que han sufrido estos pinchazos han sido trasladadas a centros hospitalarios, siguiendo las recomendaciones del documento operativo de los Mossos sobre qué hacer en estos casos. "Es recomendable evitar ir a casa directamente; hay que dirigirse a un centro sanitario lo más pronto posible, y hacerlo preferiblemente acompañada", detalla la nota de prensa de la policía.

Una de las chicas que sufrió un pinchazo en la discoteca Arena de Barcelona el pasado 27 de julio fue trasladada al Hospital Clínic, tal y como explica la misma chica en Twitter. Otras dos víctimas de estos pinchazos fueron atendidas en el hospital de Mataró, según ha informado el medio local MataróAudiovisual a partir de la información de fuentes oficiales. 

No obstante, preguntado por Verificat, este último hospital nos han dirigido al Departament de Salut para más información. Sin embargo, el departamento de comunicación de la conselleria tampoco ha confirmado si se han encontrado sustancias químicas o fármacos en los análisis hechos a las víctimas de los pinchazos: “[El asunto de los pinchazos] está en proceso de investigación”, detallan. Pero los Mossos, quienes llevan la investigación, sí que han explicado a Verificat que de momento no se han encontrado drogas en las analíticas realizadas. 

Entre 2021 y mediados de junio de 2022, se han denunciado 167 agresiones sexuales con sumisión química y 121 por vulnerabilidad química. El primer tipo implica que el agresor droga a la víctima para después agredirla, mientras que el segundo hace referencia a los agresores que se aprovechan del estado de vulnerabilidad de una persona que ha tomado alcohol o drogas.

El ‘needle spiking’, presente en otros países

Las agresiones con pinchazos en espacios de ocio a mujeres son recientes en España, pero en otros países vecinos el ‘needle spiking’ es un asunto que lleva meses copando titulares. Los primeros casos aparecieron en Reino Unido a principios de otoño de 2021, y luego fueron sucediéndose en otros países como Países Bajos, Alemania, Francia o Bélgica

Pero el asunto es incluso más antiguo. Según señala Full Fact, una agencia de fact-checking británica miembro de la IFCN, las solicitudes de libertad de información recopiladas por Sky News y publicadas en 2018 encontraron que los incidentes informados de picos se habían duplicado en tres años. La BBC informó en 2019 que había habido un aumento en el número de casos, con 2600 incidentes reportados en Inglaterra y Gales desde 2015.

En los casos denunciados en estos países tampoco se han encontrado restos de sustancias psicotrópicasaquí en Francia, aquí en UK—, si bien las denunciantes sí que experimentan igualmente síntomas como mareos, imposibilidad de caminar o moverse con normalidad. De momento, las autoridades policiales de estos países siguen investigando las motivaciones detrás de estos ataques.