Eleccions

El consumo de drogas en Barcelona no se puede comparar con el de los años 80

Pedro Belleza / Flickr (CC BY 2.0)

Pedro Belleza / Flickr (CC BY 2.0)

  • Las cifras de consumidores de heroína se han convertido en un argumento de campaña en Barcelona. En concreto, tanto la candidata de Junts per Catalunya, Elsa Artadi, como el de Barcelona pel Canvi-Ciutadans, Manuel Valls, comparan el consumo actual de esta droga con el que había en los años 80.

  • El gobierno central describe como muy bajo el consumo de heroína.

  • Los primeros datos de admisiones a centros de drogodependencia en España son de 1991. Las estimaciones de consumidores también empezaron en esa época.

Hemos vuelto a la situación de los años 80. Cocaína, heroína, crack, cannabis han entrado con mucha potencia"

Manuel Valls, durante una visita a La Verneda el 13 de mayo.

Necesitamos un cambio, volvemos a ver la heroína en las calles, trileros en la Rambla y prostitución. Hemos vuelto a la Barcelona de los 80”

Elsa Artadi, en un acontecimiento el 1 de abril.

Los dos candidatos han repetido esta idea en distintas ocasiones durante los últimos días y relacionan los datos sobre consumo de drogas con el aumento de la inseguridad en Barcelona, pero no existen cifras que demuestren que la heroína haya vuelto a los niveles de los años 80, cuando “las drogas” se convirtieron en uno de los principales problemas del país. La heroína, que llegó a considerarse una “epidemia”, alcanzó su punto álgido entre 1991 y 1992, con más de 1.700 muertos anuales en toda España.

En 1991, según los primeros registros oficiales, había en torno a 150.000 consumidores problemáticos de heroína en todo el país. En 2016, la cifra había disminuido a 68.000, según ha confirmado a Verificat el Ministerio de Sanidad, que insiste en el “claro descenso” de las cifras y la “notable transformación de la realidad asociada a esta sustancia”.

Esta caída se refleja en los datos de muertes por sobredosis en Barcelona de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, que no publica cifras anteriores a 1995 ni posteriores a 2015.

El número de muertos por sobredosis de opioides en España se mantiene estable desde 2005, según la Encuesta sobre Alcohol y Drogas del Ministerio de Salud (página 183). Ese año, en todo el país murieron 349 personas, en 2015, 335 y el máximo se registró en 2010, con 409.  En el caso de la heroína, a pesar de que su pureza es relativamente alta a nivel callejero, el consumo general permanece estable y las tasas de inicio en el consumo parecen bajas”, explica el Informe Europeo sobre Drogas del 2018 (página 11).

No hay datos oficiales sobre el consumo o la mortalidad de la heroína en los años 80 en Barcelona. Por lo tanto, no se puede comparar la situación directamente.  Pero sí existen algunas cifras que sirven como indicios. Uno de ellos es el número de personas que vuelven a iniciar un tratamiento por consumo de drogas inyectadas en centros del Ayuntamiento después de una recaída: han pasado de 902 en 1997 a 267 en 2017, según datos del consistorio. Las mismas cifras muestran cómo en 2005 los servicios de limpieza municipales recogieron 13.000 jeringuillas de las calles de Barcelona al mes, frente a las 2.300 que se recogieron en 2018.

Los expertos en drogodependencia también apuntan a que Barcelona sigue las tendencias de su entorno. Por ejemplo, Antoni Gual, psiquiatra del hospital Clínic y experto en el tratamiento de los problemas provocados por sustancias adictivas sostiene que la epidemia de heroína de los años 80 no tiene ningún punto de comparación con la situación actual. “No hemos visto un repunte del consumo de heroína”, asegura. Por su lado, José Caballero, que está al frente de la Asociación de Pacientes Dependientes de Opiáceos (APDO), ha reiterado a Verificat que el escenario de drogas de la ciudad no tiene nada que ver hoy con el panorama de los años 80.

La encuesta sobre la prevalencia del consumo en población de 15 a 65 años (EDADES) del 2017 muestra que el consumo de este opiáceo en Cataluña ha experimentado repuntes en las dos últimas décadas y que desde 2014 ha vuelto a aumentar, aunque en 2007 era superior al de 2017.

Este repunte también aparece reflejado en las dosis de opiáceos repartidas en las farmacias de Barcelona, que han aumentado un 43% entre 2011 y 2016.