¿Quién toma Ozempic y quién no? El escrutinio de los cuerpos en las redes
La popularización de los fármacos para adelgazar reactiva el debate sobre la delgadez y pone de manifiesto la presión para ajustarse a un ideal estético irreal
La popularización de los fármacos para adelgazar reactiva el debate sobre la delgadez y pone de manifiesto la presión para ajustarse a un ideal estético irreal

“Ariana Grande está demasiado delgada” o “Georgina Rodríguez debería perder kilos”. Unas tanto y las otras tan poco, pero nunca es suficiente. La presión estética entendida como violencia, muy a menudo hacia las mujeres, se fundamenta históricamente en la construcción del imaginario del cuerpo ideal. Belleza ligada a figuras perfectas, delgadas y rostros sin arrugas han construido la identidad (irreal) del cuerpo femenino. El escrutinio y la opinión hacia estos cuerpos ha sido, y es, de alcance público y las redes son otro espacio de conversación sobre ellos.
El patrocinio de Serena Williams a Ro Body, una plataforma que pone a disposición de la población un programa de pérdida de peso a partir de fármacos indicados en personas con obesidad o sobrepeso y una o más enfermedades relacionadas, pero no en personas sanas, reabría a principios de año un tema de conversación en las redes sociales: el uso, a menudo inapropiado, de estos medicamentos, como el Wegovy (uno de los fármacos empleados para la fórmula Ro Body) o el popular Ozempic. Desde Verificat hemos contactado con la empresa Ro, pero no hemos obtenido respuesta.
Sobre este último, el Ozempic, decenas de mensajes en redes sociales han hablado sobre su uso y han servido para debatir e identificar desde el escrutinio qué cuerpos conocidos han pasado por las manos de este medicamento. Mujeres reconocidas como Nathy Peluso o Ariana Grande, pero también hombres influencers como Ibai Llanos o Abel Planelles, son sometidos públicamente a interrogatorio. Oportunidades o excusas para continuar hablando de lo mismo: los cuerpos.
El relato engañoso del Ozempic en las redes
“Milagroso” para perder peso y tener mejor salud mental. Así es como se venden los medicamentos que imitan la hormona GLP-1 encargada de regular los niveles de azúcar en sangre y de generar una sensación de saciedad después de comer. Estos medicamentos pueden tener diferentes principios activos, como la semaglutida, la molécula más popular que imita la hormona GLP-1, y que es la que contiene el Ozempic. A pesar del discurso que dice que sirve para perder peso por motivos estéticos, desde Verificat ya hemos explicado que los medicamentos con semaglutida no están indicados para perder peso en personas sanas o con sobrepeso pero sin ninguna otra enfermedad asociada. Además, su eficacia en otros campos como la salud mental no está probada. Así pues, en las redes circula información imprecisa sobre sus usos y potenciales.
Gureiker, el grupo de investigación en comunicación digital de la Universidad del País Vasco/EHU, se encuentra actualmente investigando sobre el discurso alrededor del Ozempic en las redes. María del Mar Rodríguez, profesora agregada e investigadora del grupo explica en declaraciones a Verificat que la conversación sobre el Ozempic en las redes no es “monolítica”, sino que se estructura en narrativas diferenciadas por plataformas, que van desde la experiencia personal y la promoción comercial en Instagram, pasando por la experiencia fragmentada y viral en TikTok, hasta el debate crítico y divulgativo en Youtube. Hay que recordar que la promoción de fármacos para la diabetes y otras enfermedades del metabolismo en Europa y España está prohibida.

Sea cual sea el relato sobre el Ozempic, concluye Rodriguez, esta tendencia sitúa de nuevo el debate de la estética y los cuerpos en el centro de las redes, y la delgadez como algo deseable. “La delgadez continúa representando el éxito social, laboral y personal”, añade. De esta manera, la gente se permite seguir opinando de los cuerpos con la voluntad de buscar y pedir ese cuerpo perfecto; un ideal que, tal como explica la profesora, no existe. Tal como explica este artículo de la revista TransDigital, “los cuerpos se convierten progresivamente en un capital visual sometido a evaluación constante dentro del mercado digital de la visibilidad”.
La alimentación y la salud: cómo la presión estética se cuece en las redes
La tendencia del Ozempic se suma a muchas otras que utilizan las redes como altavoz para perpetuar modas respecto a cómo deben ser los cuerpos, y es que estas también son motores de operaciones quirúrgicas, pero también de los estilos de vida marcados como “saludables”.
Trendings virales sobre “qué como en un día” o recetas que acaban con un “es antiinflamatoria y no engorda” venden estilos de vida que, explica Rodríguez, se comparten bajo el discurso del autocuidado y la salud, pero perpetúan el mismo relato de la obsesión por el cuerpo y la estética.

Según diversas investigaciones sobre la autopercepción en entornos digitales, una mayoría significativa de adolescentes admite sentirse influida por los cuerpos y los estilos de vida que ve diariamente en estas plataformas. Esta exposición se asocia con una mayor insatisfacción corporal, una autoestima más baja y, en algunos casos, con un riesgo más elevado de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria o una preocupación excesiva por la delgadez, tal como recoge una revisión académica reciente publicada en el International Journal of Environmental Research and Public Health.
Esta influencia, explica a Verificat Marta Carulla Roig, psiquiatra de la infancia y adolescencia en el Hospital de Sant Joan de Déu y profesora de la Universitat de Barcelona (UB), provoca una comparación constante entre cuerpos expuestos en las redes. Otra investigación de la Universidad del País Vasco lo confirma: el 90 % de las personas encuestadas está muy o bastante de acuerdo en que las plataformas fomentan una mayor comparación entre los cuerpos. La comparación y las tendencias han existido siempre, afirma Carulla, pero ahora es una exposición a estos contenidos de manera constante. “Los hábitos nutricionales, así como el deporte, son individuales de una persona y no comparables”, recuerda la doctora.
En este ecosistema digital marcado por la delgadez y las tendencias para controlar el cuerpo, remarca Rodríguez, el body positive, entendido como un movimiento de aceptación del propio cuerpo, va perdiendo espacio. “La presión estética gana al relato de la autoestima”, concluye. Para Carulla, “la cuestión es juzgar los cuerpos, sea cual sea su condición”. Por eso, la prevención de la presión estética es clave para la psiquiatra. “La vigilancia del cuerpo la tenemos tan aprendida que ya nos la aplicamos nosotras mismas a través de la autovigilancia”, añade.
Artículo redactado por Mariona Pina Herrero y editado por Marc Masip, Laura Cercós y Ruth Pérez Castro.