Libros hechos con IA: el reto de distinguir entre autoría humana y tecnología

La expansión de la inteligencia artificial generativa ha abierto un debate sobre la autoría, la transparencia y los límites de la creación literaria en un sector cada vez más híbrido

La expansión de la inteligencia artificial generativa ha abierto un debate sobre la autoría, la transparencia y los límites de la creación literaria en un sector cada vez más híbrido

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Sant Jordi se presenta este año con un reto añadido sobre la mesa: el impacto de la inteligencia artificial generativa en la creación literaria y en la autoría de los libros. En este contexto, uno de los primeros casos mediáticos que ha encendido la polémica es Shy girl, una novela de terror autopublicada, inicialmente, en febrero de 2025 por Mia Ballard. Tras su lanzamiento en el Reino Unido, críticos y lectores empezaron a afirmar que el libro parecía haber sido escrito por una IA, a pesar de que ella lo negó, como explica el New York Times. La obra, que acumulaba 5.000 calificaciones en GoodReads, se retiró del mercado.

La popularización de la IA generativa ha abierto una nueva realidad en la que los libros de autoría humana coexisten con los escritos parcial o totalmente con estas tecnologías. Con la expansión de los grandes modelos de lenguaje (LLM) como ChatGPT, la escritura generada con IA está presente, sobre todo, en plataformas de autopublicación como Amazon Kindle. Reuters ya detectó hasta 200 en Amazon en 2023, y los estudios más recientes encuentran que el fenómeno va en aumento. Concretamente, la investigación de Originality.ai, una plataforma especializada en la detección de contenido sintético, encontró en 2025 que sectores enteros, como los libros de salud y remedios naturales, podrían estar mayoritariamente generados por IA, con porcentajes superiores al 80%.

El caso de la periodista británica Sophia Smith Galer es otro ejemplo. Galer, sin embargo, se encontró a la venta en Amazon una biografía suya hecha con inteligencia artificial que, según explica, está llena de errores y alucinaciones.

El sello de autoría humana

Que muchos de los textos que circulan en nuestro entorno están generados o modificados por IA es evidente, pero para Sebastià Portell, presidente de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, la clave es la transparencia. “Los lectores tienen derecho a saber qué obras han sido generadas con IA y cuáles con autoría humana”, reivindica. Con este objetivo, a partir de marzo de 2026, The Authors Guild, una de las asociaciones de escritores más grandes de los Estados Unidos, ha impulsado el sello “Human Authored”, que certifica libros escritos por humanos.

Desde la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, sin embargo, optan por una fórmula que, en lugar de hacer extraordinaria la escritura humana, ponga el énfasis en la detección de aquellas publicaciones generadas con IA, para que estas sean las que se salgan de la norma.

Tal como hemos explicado en otras ocasiones,no hay una herramienta 100% fiable para detectar si un contenido ha sido generado con IA. En este escenario, es voluntad de los escritores decirlo o no. Actualmente, Amazon y su editorial de autopublicación, Kindle, piden que se informe de aquel contenido generado con IA. Pero, tomando uno de los ejemplos que muestra la investigación de la empresa encargada de detectar IA (Originality.ai) sobre los libros de salud y remedios naturales, no hay rastro del sello IA.

¿Puede la IA ser autora de un libro?

El debate sobre la autoría en las obras literarias no es nuevo, pero la IA lo ha intensificado. ¿Quién es realmente el autor de un texto? ¿La persona que lo firma, quien tiene la idea original, o también las herramientas que han contribuido a darle forma? Un artículo de The New Yorker plantea que la creación literaria siempre ha sido el resultado de una combinación de herramientas, procesos e influencias, y que la IA solo hace más visible esta realidad.

Desde una perspectiva más crítica, sin embargo, Portell, de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, defiende que la autoría individual continúa siendo un elemento esencial. Según él, a pesar de que la literatura siempre ha sido un trabajo influido por múltiples factores, la figura del autor permite atribuir responsabilidad sobre aquello que se publica. “La autoría única”, sostiene, es clave para que haya una instancia clara que responda por el contenido, tanto en términos éticos como legales.

El uso de la IA para tareas no creativas

El 51% de los novelistas publicados en el Reino Unido creen que la IA podría sustituir su trabajo en el futuro, tal como recoge un informe de la Universidad de Cambridge. Esta inquietud, sin embargo, no quita que hagan uso de ella: el mismo informe evidencia que un 33% afirma usar la IA en su proceso de escritura, principalmente, para tareas no creativas como la búsqueda de información o la revisión de textos. En la misma línea, datos proporcionados a Verificat por la Asociación de Escritores en Lengua Catalana indican que, a finales de 2024, un 25% de los escritores usaban la IA como apoyo en procesos como la estructuración o la corrección.

De hecho, el sello de The Authors Guild no invalida un uso mínimo de la IA en tareas como la corrección de borradores y otras tareas de edición. De hecho, la misma organización propone una serie de buenas prácticas para el uso de la IA durante el proceso de escritura, en las que subraya la importancia de informar al lector si se ha incorporado contenido generado con IA.

Los derechos de autoría: el gran debate

Otro frente abierto es el uso de libros para entrenar modelos de IA, una realidad ya evidente según la academia, como evidencia un artículo de la revista Research into New Media Technologies. De hecho, recuperando la investigación de Cambridge, el 59% de los novelistas del Reino Unido cree que sus obras han sido empleadas sin permiso ni compensación.

En este contexto, Portell, de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana, explica que es prácticamente imposible garantizar que todos los textos utilizados para entrenar estos sistemas cuenten con la autorización correspondiente, sean transparentes y aseguren una remuneración justa a los creadores. Para el escritor, se trata del mayor reto para los derechos de autor desde la llegada de internet.

La cuestión se aborda actualmente en el Reglamento Europeo sobre Inteligencia Artificial, que entrará plenamente en vigor en agosto de 2026, y que incorpora principios como la transparencia en el uso de datos. En paralelo, el Parlamento Europeo aprobó este mes de marzo nuevas recomendaciones para reforzar los derechos de autor ante la IA, con el objetivo de garantizar control, remuneración justa y capacidad de decisión para los autores.

A pesar de estos avances regulatorios, su aplicación efectiva es uno de los principales retos. El debate se centra en la capacidad real para garantizar transparencia, atribución y compensación en un ecosistema literario cada vez más híbrido entre autoría humana e irrupción de la IA.