No existe ningún impuesto que grave con un 30% los ahorros a partir de 300.000 euros

Un vídeo viral saca de contexto el funcionamiento del impuesto que grava los beneficios extra derivados de inversiones y cambios patrimoniales

Un vídeo viral saca de contexto el funcionamiento del impuesto que grava los beneficios extra derivados de inversiones y cambios patrimoniales

Capturas del vídeo viral.
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¿Qué se ha dicho?

Que gravarán con un impuesto del 30% los ahorros de las personas a partir de los 300.000 euros acumulados, y que esto afecta a planes de pensiones e inversiones.

¿Qué sabemos?

Que no existe ningún impuesto que grave con un 30% los ahorros de los contribuyentes. Que, a partir de la renta de 2025, se ha aplicado una subida del 28% al 30% del tramo máximo que grava los beneficios derivados de inversiones o cambios patrimoniales.

Nos habéis preguntado a través de nuestro perfil de Instagram sobre una publicación que asegura que el gobierno español grava con un 30% los ahorros superiores a 300.000 euros. La publicación incluye un fragmento de un programa televisivo que afirma que este impuesto afecta a planes de pensiones e inversiones. Es ENGAÑOSO.

Ni el gobierno español ni ninguna otra administración española ha aprobado ningún impuesto que grave por sí mismo los ahorros de los contribuyentes. La publicación viral saca de contexto una modificación que entró en vigor en 2025 y que aumenta del 28% al 30% el tipo máximo que deben pagar las personas que obtengan beneficios a partir de inversiones o cambios patrimoniales, a partir de los 300.000 euros.

Este gravamen no se aplica si una persona no obtiene beneficios de sus ahorros, y tampoco a los planes de pensiones, que cuentan como rendimientos del trabajo (no como ahorro) y tienen una tributación diferente.

«Hasta un 30% [de impuestos] sobre lo que lograste guardar si excede de 300.000 euros«

El impuesto sobre el ahorro está regulado por la misma ley que fija la renta de las personas físicas (artículo 66), y grava los beneficios del ahorro, no el total acumulado, a diferencia de lo que dice la publicación viral.

Sube el tipo máximo de la tributación de las inversiones

Las rentas del ahorro, definidas en el artículo 46 de la ley del IRPF, son los rendimientos de capital y las ganancias por transmisiones patrimoniales. Esto incluye, por ejemplo, el cobro de seguros de vida o los intereses provenientes de acciones, bonos o fondos de inversión, como detalla en un documento informativo la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La ley del IRPF introdujo cambios en este impuesto, con efectos a partir de las rentas del año pasado. Como explica el bufete Cuatrecasas, el tipo máximo subió dos puntos porcentuales, del 28% al 30%, con la Ley 7/2024 (disposición final séptima) en vigor desde el 1 de enero de 2025.

El impuesto sobre las rentas del ahorro se calcula según los tramos estatales y autonómicos que marcan los artículos 66.1 y 76.1 de la ley del IRPF. En ambos casos, los porcentajes pasaron el año pasado del 14 al 15% para los tipos máximos, de cantidades superiores a 300.000 euros. Como el impuesto es una suma de los dos tramos, creció del 28% al 30% para cifras superiores a 300.000 euros.

¿Cómo funciona el impuesto a los beneficios de los ahorros?

El impuesto que grava los rendimientos derivados del ahorro no se aplica sobre el dinero total de que dispone una persona, sino sobre los beneficios extra que generan cada año.

Por ejemplo: una persona tiene 10.000 euros ahorrados y decide invertirlos en diferentes productos, que en un año le generan 300 euros de beneficios. El impuesto se aplicará sobre estos 300, no sobre los ahorros totales, que continúan sin estar afectados por los impuestos si no superan los 700.000 euros; después de este umbral, puede entrar en juego el impuesto de patrimonio, tal como explica Newtral, miembro como Verificat de las redes internacionales de verificadores (IFCN y EFCSN).

Sobre los beneficios de los ahorros, el gravamen aplica diferentes porcentajes de retenciones en función de los beneficios. Hasta los 6.000 euros, el impuesto equivale al 19% sobre las ganancias, y el tipo va subiendo hasta el 30% a partir de los 300.000 euros de beneficios netos sobre el rendimiento del ahorro.

Estos porcentajes se aplican por tramos progresivamente, como explica la CNMV en un ejemplo sobre un fondo de inversión: si el beneficio es de 10.000 euros, se aplicará un 19% para los primeros 6.000 euros y un 21% para los 4.000 restantes.

Los planes de pensiones tributan como rendimiento del trabajo

En el caso de los planes de pensiones, los cobros no tributan como rendimientos del ahorro, sino como rendimiento del trabajo, como fija el artículo 17.1 de la ley del IRPF. Las aportaciones a los planes de pensiones están exentas de IRPF, como explica en una nota informativa el BBVA. Por ejemplo, si alguien cobra 25.000 euros y destina 1.500 euros a un plan de pensión, estos 1.500 euros no formarán parte del bruto anual de su sueldo que tributa para la declaración de la renta.

Ahora bien, cuando se cobra el plan de pensión, el titular no solo debe declarar los intereses que le haya generado el plan, sino el dinero total que ha retirado. La declaración de los cobros se hace anualmente con el IRPF como rendimientos del trabajo, es decir, es como tener otro sueldo, como explica el Banco de España. Los tipos que se aplican son diferentes a los de rendimiento del ahorro, y dependerán de la cantidad retirada.