IA: de herramienta escolar a confidente digital

El uso de asistentes virtuales para estudiar y compartir sentimientos preocupa a los expertos, quienes advierten que una máquina nunca podrá reemplazar el razonamiento humano

El uso de asistentes virtuales para estudiar y compartir sentimientos preocupa a los expertos, quienes advierten que una máquina nunca podrá reemplazar el razonamiento humano

Una nena fa els deures amb un assistent virtual d'intel·ligència artificial.
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Una tarde, un grupo de chicos y chicas está sentado alrededor de una mesa haciendo los deberes. Hay un cuaderno abierto, una pregunta subrayada en rojo y, en un momento dado, alguien dice: «¿Por qué no le preguntamos a la IA?». 

Esta escena sucede cada vez con más frecuencia. No es solo por pereza, sino porque la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una presencia normal en la vida cotidiana.

Un hábito al alza

Un artículo publicado en The New York Times, uno de los principales periódicos de Estados Unidos, afirma que muchos estudiantes utilizan la inteligencia artificial para estudiar, comprender mejor las cosas o trabajar más rápido. Sin embargo, esto plantea una pregunta: ¿Es el uso de un chatbot una ayuda real, o corre el riesgo de convertirse en un atajo para hacer los deberes? 

Según muchos educadores, el problema no es usarla, sino cómo se usa. Un chatbot puede ayudar a resumir apuntes, dar ejemplos o preparar un examen, pero no debería escribir un ensayo ni resolver un problema en lugar de la persona que está aprendiendo. En otras palabras, puede ser una herramienta útil, pero no puede sustituir al pensamiento. 

En mayo de 2025, durante el festival Internazionale Kids en Reggio Emilia, el periodista Alberto Puliafito preguntó al público: «¿Alguien utiliza la inteligencia artificial para hacer los deberes? ¿Y cómo?».

Un chico de pelo rizado levantó la mano. «Yo la uso después de haber estudiado», dijo. «Hago que lea las páginas del libro y luego le pido que me examine. De esa forma puedo ver si he estudiado bien».

Tal vez este sea el mejor punto de partida: no preguntarse si usar la inteligencia artificial o no, sino cómo usarla sin dejar de pensar. 

Los expertos advierten que confiar demasiado en las respuestas automáticas puede reducir el pensamiento crítico y la capacidad de cometer errores, lo cual es una parte fundamental del aprendizaje. Por este motivo, algunos países están buscando soluciones. En Estonia, por ejemplo, los chatbots utilizados en las escuelas han sido adaptados para hacer preguntas en lugar de dar respuestas ya hechas con el fin de estimular el razonamiento. 

También con las emociones

Si la IA está siempre ahí para ayudar con los estudios, es fácil que se convierta en un punto de referencia también para otras cosas. Un artículo del periódico juvenil español Junior Report señala que muchos adolescentes también utilizan los chatbots para hablar sobre emociones difíciles: tristeza, soledad, ansiedad y miedos. 

Según Junior Report, la inteligencia artificial puede parecer un interlocutor reconfortante: responde de inmediato, siempre está disponible y no juzga. Sin embargo, por esa misma razón, puede resultar arriesgado. Los chatbots no sienten emociones, no comprenden realmente lo que una persona está sintiendo y no pueden cuidar de alguien de la misma forma que lo haría un familiar, un amigo o un psicólogo.

Los expertos citados en el artículo explican que interactuar durante mucho tiempo con la IA puede influir en la manera en que los niños y adolescentes aprenden a reconocer y gestionar sus emociones. Si se acostumbran a hablar solo con un sistema que siempre responde de la manera “correcta”, las relaciones reales –más complicadas, imperfectas y a veces agotadoras– pueden parecer menos atractivas. 

El riesgo de confiar en máquinas

Una investigación del periódico británico The Guardian va un paso más allá. En varios países europeos, muchos adolescentes utilizan chatbots y asistentes virtuales como si fueran confidentes emocionales. Para algunos jóvenes, es más fácil hacerle una pregunta a un chatbot que hablar con un adulto: no interrumpe y no genera situaciones incómodas. 

Sin embargo, psicólogos y psicoterapeutas advierten que una máquina no puede sustituir una relación humana. El riesgo es que, en momentos difíciles, los niños y adolescentes confíen en herramientas que no son capaces de reconocer situaciones peligrosas ni de guiarlos hacia la ayuda adecuada. Un chatbot puede parecer empático, pero en realidad no lo es.

Respuestas imperfectas

En todo el mundo, cada vez más niños y adolescentes utilizan la IA a diario. La usan sobre todo para estudiar, pero cada vez más también para resolver dudas o pedir consejo. Según organizaciones que trabajan por los derechos de la infancia, muchos adolescentes recurren a la IA incluso cuando se sienten tristes, solos o preocupados. 

Crecer no siempre es fácil, y hacerse preguntas –sobre la escuela, las amistades o la vida en general– es parte del proceso. Pero no todas las preguntas tienen respuestas rápidas, y no todas las preocupaciones pueden ser resueltas por una máquina. 

La inteligencia artificial puede ser útil: puede explicar algunas cosas, ayudarte a estudiar o darte ideas. Pero no te conoce de verdad. No ve tu cara y no nota si algo va realmente mal. 

A veces, después de cerrar un cuaderno o una pantalla, lo mejor que se puede hacer es hablar con alguien cercano: un amigo, un compañero, un profesor o un padre. Alguien que sepa escuchar, que no siempre tenga la respuesta preparada y que, a su vez, haga preguntas. 

Porque algunas preguntas no necesitan una respuesta perfecta. Necesitan tiempo y a una persona real al otro lado.

Conceptos clave

  1. Inteligencia artificial (IA). Programario diseñado para realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como responder a preguntas, reconocer imágenes o sugerir soluciones. No piensa ni siente, pero utiliza grandes cantidades de datos para imitar el comportamiento de las personas humanas. 
  2. Chatbot. Programa basado en la inteligencia artificial al cual te puedes dirigir escribiendo o, a veces, usando tu voz. Responde preguntas y ofrece información o sugerencias.
  3. Pensamiento crítico. La capacidad de pensar por uno mismo: hacerse preguntas, comparar información, dudar, cometer errores y cambiar de opinión. Es una parte importante del proceso de aprendizaje. 
  4. Empatía. La capacidad de comprender cómo se siente otra persona y de responder a ello teniendo en cuenta sus emociones.

Fuentes: 

Are Students Cheating When They Use A.I for Their Schoolwork?, The New York Times, 2025

As Schools Embrace A.I. Tools, Skeptics Raise Concerns, The New York Times, 2026

¿Cómo impacta la inteligencia artificial en la salud mental de los adolescentes?, Junior Report, 2025 “I feel it’s a friend”: quarter of teenagers turn to AI chatbots for mental health support, The Guardian, 2025