¿Qué hay de cierto en la comparación de la esclavitud en Estados Unidos y África difundida por Musk?

Se traficaron más europeos hacia el norte de África que africanos hacia Estados Unidos, pero en Estados Unidos la población esclava se reprodujo durante generaciones heredando el estatus de esclavo, mientras que en el Mediterráneo dependía del tráfico regular de personas

Se traficaron más europeos hacia el norte de África que africanos hacia Estados Unidos, pero en Estados Unidos la población esclava se reprodujo durante generaciones heredando el estatus de esclavo, mientras que en el Mediterráneo dependía del tráfico regular de personas

Captura de pantalla de la republicación de Elon Musk sobre el tráfico de esclavos a Estados Unidos y África.
, ,

¿Qué se ha dicho?

Que se llevaron más personas blancas esclavizadas al norte de África que negras a Estados Unidos.

¿Qué sabemos?

Que el mayor número de personas traficadas se debe a que en el norte de África la liberación de esclavos era una práctica habitual y el estatus de esclavo no se heredaba, a diferencia de Estados Unidos, donde la población esclava se reprodujo durante generaciones heredando el estatus de esclavo.

El magnate tecnológico Elon Musk ha republicado una cita del economista Thomas Sowell que afirma que se traficaron como esclavos “más personas blancas al norte de África que personas negras a Estados Unidos”, y añade que los esclavos blancos fueron “comprados y vendidos en el imperio otomano décadas después” de que se aboliera la esclavitud en Estados Unidos. ¡Te lo explicamos!

Es cierto que fueron traficadas más personas hacia el norte de África que hacia América del Norte entre los siglos XVI y XIX, aunque la diferencia se debe a que en Estados Unidos la población negra esclavizada se reprodujo durante 200 años, transmitiendo el estatus de persona esclava a las siguientes generaciones. En cambio, la liberación de esclavos era habitual en el imperio otomano, y por eso los esclavistas del Mediterráneo sostenían el tráfico constante de personas hacia el imperio.

«Más personas blancas fueron llevadas como esclavas al norte de África que personas negras a Estados Unidos o a las trece colonias de las que se formó. Los esclavos blancos todavía eran comprados y vendidos en el imperio otomano décadas después de que los negros fueran liberados en Estados Unidos»

Thomas Sowell, economista

Elon Musk, que es propietario de Tesla, SpaceX y la red social X, entre otras empresas, ha publicado o republicado contenido relacionado con discursos raciales en 26 de los 31 días de enero de 2026, según una investigación de The Guardian. En muchos de ellos hacía referencia a una supuesta amenaza para la raza blanca, una narrativa vinculada a la teoría del gran reemplazo que Verificat ha desmentido anteriormente.

La investigadora de la Universidad de Exeter (Inglaterra) Nur Sobers-Khan advierte en el libro La historia mundial de la esclavitud de Cambridge que los debates historiográficos han llevado a una comparación de la esclavitud en el imperio otomano con el tráfico de esclavos transatlántico, y que, aunque estudiar estas prácticas “dentro de los sistemas éticos y sociales dentro de su tiempo” es esencial, presentar unos ejemplos históricos de esclavitud como mejores que otros “no es moral ni intelectualmente sostenible”. Tanto en concepción como en prácticas, la esclavitud norteamericana y la otomana fueron dos instituciones muy diferentes, explican múltiples historiadores que las han estudiado.

Más personas esclavizadas llevadas al norte de África que a Estados Unidos

El imperio otomano existió entre 1300 y 1922, abarcando el territorio desde el golfo Pérsico hasta Argelia y todos los Balcanes, y la esclavitud jugó un papel clave en su expansión, desarrollo social y económico, como explica la investigadora Nur Sobers-Khan en el libro, publicado por la Universidad de Cambridge. Señala, además, que la concepción otomana de la esclavitud evolucionó a lo largo de los 600 años de historia del imperio.

Por otro lado, en Estados Unidos la esclavitud también ha sido una parte esencial de su fundación e historia: la primera llegada de esclavos fue en 1619 en el entonces todavía territorio inglés de Virginia.

La esclavización de personas fue legal en Estados Unidos hasta 1865, cuando se firmaron la decimotercera, decimocuarta y decimoquinta enmiendas a la Constitución estadounidense tras la guerra civil. Pese a la abolición legislativa, diversos historiadores investigan la continuidad del cautiverio de personas hasta mediados del siglo XX a través de otras formas permitidas de servidumbre forzada.

Durante estos más de 200 años (1628-1860) de esclavitud legal, a la América del Norte continental fueron transportadas más de 470.000 personas africanas, de acuerdo con los datos recogidos por el proyecto Slave Voyages, un repositorio digital que incluye toda la información que se ha descubierto sobre el tráfico de personas en América, coordinado por la Universidad de Emory (Georgia, Estados Unidos).

A lo largo de su historia, en Estados Unidos vivieron 10 millones de personas esclavizadas, según una investigación del historiador demográfico David Hacker, de la Universidad de Minnesota. Cuando comenzó la guerra civil estadounidense en 1861, en Estados Unidos vivía la mitad de todos los esclavos del hemisferio occidental, pese a ser el destino de menos del 4% de las personas esclavizadas que sobrevivían al pasaje desde África, analiza Hacker.

Entre la población esclava estadounidense había una ratio más equilibrada entre mujeres y hombres que en el resto de colonias americanas, y esto, así como los embarazos forzados, provocó un fenómeno único entre la población africana esclavizada: su crecimiento generación tras generación, que no se dio en el resto de colonias de América, como explica la web del Museo de la Guerra Civil Americana. En torno a 1730, los nacimientos entre la población esclava de Estados Unidos superaban el número de personas traficadas hacia el territorio, como explica Ira Berlin, historiador especializado en la esclavitud afroamericana en la Universidad de Maryland.

En Estados Unidos, el estatus de esclavo era hereditario por vía materna, una ley que se originó en 1662 en el estado de Virginia y se extendió rápidamente por el resto de estados, como explica el libro La esclavitud meridional y la ley, publicado por la Universidad de Carolina del Norte.

La mayoría de todas las personas que sufrieron la esclavitud en Estados Unidos no fueron traficadas por mar, sino que nacieron en esclavitud. Es decir, las 470.000 víctimas del tráfico transatlántico fueron las primeras de muchas generaciones de personas esclavizadas, que otras fuentes sitúan en torno a los 10 millones.

El comercio atlántico de esclavos fue “el mayor movimiento coaccionado de larga distancia de personas de la historia”, según describe el historiador David Eltis, codirector del proyecto Slave Voyages de la Universidad de Emory. En total, se estima que fueron traficadas 12,5 millones de personas africanas, de las cuales 10,7 millones sobrevivieron al trayecto, según el informe de Equal Justice Initiative. De estas personas, cerca del 90% llegaron al Caribe y a América del Sur, a colonias de España, Portugal, Francia, Reino Unido y los Países Bajos. Entre 1500 y 1820, el 80% de las personas que llegaron al continente americano fueron africanos esclavizados.

Esclavitud en el norte de África

La primera aproximación a la cifra de personas europeas cristianas esclavizadas en el norte de África está recogida en el libro Esclavos cristianos, amos musulmanes: esclavitud blanca en el Mediterráneo, la costa de Berbería e Italia del historiador Robert Davis. Corresponde a un periodo de 250 años, pero no a toda la historia de la región ni del imperio otomano. Así, Davis cifra entre 1 y 1,25 millones las personas europeas esclavizadas entre 1530 y 1780 en la costa mediterránea donde actualmente se sitúan Marruecos, Argelia, Túnez y Libia.

En el imperio otomano, que no llegó a conquistar el actual Marruecos, las personas esclavizadas podían ser musulmanas, y entonces su amo debía ser también musulmán, o no musulmanas, y su amo ser de cualquier fe, explica el historiador Hayri Gökşin Özkoray, en el capítulo del libro Palgrave Handbook of Global Slavery. En ambos casos debían proceder de fuera del imperio otomano, especialmente de las zonas de Europa del Este en torno al Mar Negro y del este de África, según explica el historiador Joshua White en una publicación de la Universidad de Cambridge.

La esclavitud en el imperio otomano, que en ese momento abarcaba la costa del norte de África, era una práctica extensa, según White, pero la liberación de esclavos era común, según un artículo de Alan Fisher, historiador de la Michigan State University, en la revista de Estudios Turcos.

Además, era muy poco habitual que el crecimiento de la población esclava se produjera por medio de la natalidad, indica Özkoray. Por este motivo, la población esclava no crecía de generación en generación, como sí ocurrió en Estados Unidos, sino que los esclavistas otomanos dependían del tráfico constante de personas, explican Fisher y Özkoray.

Estados Unidos y África: las diferentes concepciones de la esclavitud

El autor Robert Davis explica en su libro que la esclavitud en el norte de África y en América diferían en su concepción. La esclavitud en el Mediterráneo, que estaba principalmente motivada por el desarrollo económico y el estatus social de los esclavistas, tenía un trasfondo profundamente religioso, basado en la enemistad histórica entre musulmanes y cristianos, y un componente de venganza que no existía en las colonias americanas, explica Davis.

En cambio, en América la esclavitud era un concepto puramente mercantil y las personas eran valoradas por su capacidad de trabajar, algo que se vinculó profundamente al racismo contra los africanos para justificar su esclavización, explica Stanley Engerman en un artículo de la Revista de la Esclavitud Global. La historiadora Adrienne Petty, especialista en el mundo rural del sur de Estados Unidos, explica en un artículo en la revista Civil War Era que la esclavitud fue una “forma excepcionalmente violenta de capitalismo, central para el desarrollo económico de Estados Unidos”.

Nuevas formas de esclavitud tras la abolición en Estados Unidos

La esclavitud fue oficialmente prohibida en Estados Unidos en 1865, tras la Guerra Civil, con la decimotercera enmienda. Sin embargo, la estricta segregación racial continuó en Estados Unidos tras la abolición de la esclavitud a través de las leyes Jim Crow, que legitimaron el racismo y blindaron la clasificación de las personas negras como “ciudadanos de segunda clase”, explica el Museo de Jim Crow.

Las personas negras eran “sistemáticamente excluidas, desposeídas de derechos, desempoderadas y marginadas” en un país donde la humillación y la violencia racial eran habituales, como describe la organización Equal Justice Initiative.

Por otro lado, varios historiadores estadounidenses han investigado el “sistema de neoesclavitud” que surgió tras la abolición legal de la esclavitud en Estados Unidos en forma de servidumbre con contratos de trabajo forzoso hasta mediados del siglo XX en dieciséis estados del país.

Es el término que utiliza el periodista Douglas A. Blackmon para referirse a los 80 años posteriores a la decimotercera enmienda en el libro Esclavitud bajo otro nombre: la reesclavización de estadounidenses negros desde la Guerra Civil hasta la Segunda Guerra Mundial, donde describe la continuación de la esclavitud en forma de servidumbre con contrato de trabajo forzoso hasta mediados del siglo XX en dieciséis estados de Estados Unidos. La historiadora y genealogista Antoinette Harrell ha continuado investigando historias familiares, como describe en una serie de artículos en Vice.

En teoría, se trataba de una relación laboral regulada, con un contrato escrito y firmado por el cual un trabajador no percibía un salario durante un tiempo delimitado para pagar una deuda. El problema era, según narran Blackmon y Harrell, que a los esclavos liberados se les decía que nunca llegaban a saldar la cantidad total y, incluso, se les aumentaba la cantidad a devolver, después de firmar documentos que a menudo no podían leer o entender.

Además, en la decimotercera enmienda se incluyó una excepción: “Ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria existirán dentro de los Estados Unidos ni en ningún lugar sujeto a su jurisdicción, salvo como castigo por un delito por el cual la parte haya sido debidamente condenada”. Esta frase, pensada para llenar el vacío de mano de obra resultante de la Guerra Civil estadounidense, creó un sistema muy rentable de captura de personas afroamericanas en manos de “cazadores profesionales”, como explica un artículo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Se les acusaba de delitos específicos aprobados bajo las leyes Jim Crow y que solo se aplicaban a personas negras, como la posesión de armas, incumplir el toque de queda, vagar o no llevar un comprobante de trabajo, según detalla Equal Justice Initiative. Incluso aquellos declarados inocentes en el juicio eran encarcelados, ante la incapacidad de pagar las costas judiciales.

Después, las empresas y empresarios del país podían pagar cuotas de alquiler por el trabajo de estas personas encarceladas y llevarlas a trabajar forzosamente en granjas, minas, construcción de carreteras o vías y fábricas, entre otros.