Cuidado con el alarmismo por la supuesta «bacteria carnívora»: riesgo bajo en el Mediterráneo y la mayoría de infecciones son leves

Muchos titulares usan este término para referirse a las propiedades de algunas bacterias como la Vibrio vulnificus de destruir tejidos del cuerpo, pero los casos raros de infecciones en Europa se concentran en el Mar Negro y en el Báltico

Muchos titulares usan este término para referirse a las propiedades de algunas bacterias como la Vibrio vulnificus de destruir tejidos del cuerpo, pero los casos raros de infecciones en Europa se concentran en el Mar Negro y en el Báltico

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¿Qué se ha dicho?

Que la llamada «bacteria carnívora» o «bacteria come carne» ha llegado a las costas españolas, y que hay que extremar precauciones en las playas para evitar infecciones graves que pueden acabar con amputaciones.

¿Qué sabemos?

Que «carnívora» o «come carne» son denominaciones imprecisas y alarmistas que hacen referencia al potencial de algunas bacterias como la Vibrio vulnificus de provocar daños graves en tejidos profundos. Que no existe ninguna evidencia que indique un problema de salud pública en aguas de baño españolas relacionado con bacterias Vibrio. Que la presencia de esta bacteria ha crecido en Europa debido al aumento de temperatura de las aguas, pero que el riesgo de infección sigue siendo bajo, especialmente en el Mediterráneo.

En las últimas semanas se ha popularizado en las redes sociales, en portales digitales y medios de comunicación una supuesta alerta sanitaria por la llamada «bacteria carnívora» o «come carne». Los mensajes aseguran que está presente en España y que hay que vigilar en las playas para evitar infecciones graves que pueden acabar con amputaciones. TE LO EXPLICAMOS.

Según señalan a Verificat desde el departamento de prensa del Ministerio de Sanidad, a día de hoy, “no existe ninguna evidencia que indique un problema de salud pública” en las aguas de baño españolas relacionado con las bacterias del género Vibrio, que incluye la especie Vibrio vulnificus, al que muchos medios y titulares se refieren como “bacteria carnívora” o “come carne”.

La Vibrio vulnificus es una bacteria presente en ambientes salobres (una mezcla de agua dulce y salada) como la desembocadura de algunos ríos, estanques o zonas costeras que puede infectar a una persona a través de heridas abiertas o alimentos contaminados crudos y provocar desde enfermedades estomacales leves o infecciones de heridas, hasta sepsis (infección generalizada) y necrosis en los casos más graves y menos frecuentes. En Europa, el mar Negro, y partes del Báltico, del mar del Norte y algunos puntos de la costa atlántica francesa, son las zonas con más presencia de esta bacteria, tal y como se puede comprobar en el visor de las zonas con más presencia del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC).

«La bacteria carnívora llega a las costas españolas»

El término “carnívora” o “come carne” es impreciso y no hace referencia a un tipo concreto de microbio, sino a la propiedad que tienen algunas especies como la Vibrio vulnificus de infectar y, en los casos más graves, destruir, tejidos del cuerpo. Esta infección bacteriana, conocida como fascitis necrosante, se puede detener con un tratamiento precoz con antibióticos y atención hospitalaria.

El aumento de las temperaturas del agua en zonas de baja salinidad puede aumentar el crecimiento de las bacterias Vibrio en las aguas costeras y, por tanto, aumentar el riesgo de infección. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que España no está actualmente entre los países con riesgo alto y que la vibriosi (infección por estas bacterias) se mantiene poco frecuente en Europa, según el último informe del 3 de julio del ECDC.

Por otra parte, la oficina de comunicación del Departament de Salut ha explicado a Verificat que no hay ningún caso en Catalunya, y que el riesgo de infectarse a través de heridas o de la ingesta de marisco contaminado es “muy bajo”. Tampoco el Ministerio de Sanidad ha recibido “ninguna notificación de brotes asociados al baño en aguas recreativas relacionados con bacterias del género Vibrio”.

¿Cómo se transmiten las bacterias Vibrio?

Una persona se podría llegar a infectar por bacterias Vibrio si agua contaminada entra en un corte o herida abierta, o si come marisco y moluscos (como ostras) crudos o poco cocinados que estén contaminados con la bacteria, tal y como recoge un artículo del ECDC de esta semana.

La mayoría de las infecciones son leves, como enfermedades estomacales leves o infecciones de heridas, aunque en grupos especialmente vulnerables pueden acabar siendo graves o potencialmente mortales, tal y como explica el ECDC en su web.

En el caso concreto del Vibrio vulnificus, los síntomas de infección por vía alimentaria incluyen diarrea (varios días), náuseas y vómitos, febre y escalofríos, y en casos graves puede llegar a infectar el torrente sanguíneo. Por otra parte, en el caso de infección de una herida, puede provocar afectaciones localizadas en la piel, ampollas, y en casos graves, infección muscular y destrucción generalizada de tejido.

“En personas sanas, la infección suele ser leve, autolimitada o incluso pasar desapercibida. Sin embargo, si la persona pertenece a un grupo de riesgo, tanto la infección de una herida como la infección intestinal pueden progresar hacia formas graves”, puntualiza Carmen Amaro, profesora en la Universidad de Valencia e investigadora en el Instituto Universitario de Biotecnología y Biomedicina (BIOTECMED), en declaraciones al Science Media Centre España (SMC). Son grupos de riesgo, por ejemplo, personas susceptibles por sufrir enfermedades preexistentes que comprometen de alguna manera la respuesta inmunitaria frente a la infección. “Si una persona tiene una herida abierta, es recomendable no bañarse en el mar, en estuarios o en aguas salobres, especialmente durante períodos de temperaturas elevadas y, sobre todo, si pertenece a un grupo de riesgo”, recomienda.

No “comen carne”

Es en los casos más graves, sin embargo, cuando se puede dar la situación que algunos medios han descrito como “comer carne”, una definición imprecisa de una condición grave llamada fascitis necrosante. Bacterias como la Vibrio vulnificus tienen y liberan una serie de proteínas (enzimas) y toxinas que son capaces de destruir tejidos por debajo de la piel, según explica Madeline Barron, doctora en microbiología, en un artículo de la Sociedad Americana de Microbiología. Esto, sin embargo, no es muy común: la mayoría de infecciones por Vibrio vulnificus son leves.

«Es conveniente recordar que el término [“carnívora” o “come carne”] es un recurso periodístico, no científico, y que describe una complicación poco frecuente», remarca Juan Vicente Mulet Bayona, Facultativo Especialista en Microbiología y Parasitología, Consorci Hospital General Universitari de València, en SMC España.

Desde el Departament de Salut señalan a Verificat que estas infecciones tienen tratamiento antibiótico “como cualquier infección bacteriana de piel”. Ante una infección, es importante la actuación precoz porque es cuando se deja evolucionar que puede llegar “a hacer gangrena y necrosis”.

Manuel Antonio Rodríguez-Iglesias, catedrático de Microbiología de la Universidad de Cádiz, destaca a Verificat que “la mayoría de las personas que se bañan en el mar nunca desarrollarán una infección” porque “los casos suelen producirse en circunstancias muy concretas, como personas con enfermedades hepáticas, inmunosupresión u otros factores de riesgo”.

“Es importante señalar que detectar Vibrio en el agua no significa necesariamente que exista un problema sanitario. Su presencia es natural y el riesgo depende de la concentración bacteriana, las condiciones ambientales y la susceptibilidad de las personas expuestas”, detalla el catedrático, destacando que los casos, aun así, son excepcionales.

Por otra parte, explica, dentro de la especie Vibrio vulnificus se reconocen cepas ambientales, que no producen infecciones graves, y variantes clínicas, que sí tienen un comportamiento más agresivo, pero que “se han descrito muy pocos casos en España y ninguno en el mar Mediterráneo”.

Desde el Departament de Salut, señalan a Verificat que en Catalunya no tenemos ningún caso.

No son contaminantes, sino parte natural de algunos ambientes marinos

Las bacterias Vibrio y en especial la especie Vibrio vulnificus “no son contaminantes, sino parte de la microbiota habitual del agua de mar” y “están presentes de forma natural en ambientes marinos y estuarinos”, explica Rodríguez-Iglesias. Desde el departamento de prensa del Ministerio de Sanidad, remarcan que “su presencia en el medio ambiente no implica por sí misma un riesgo para la salud pública ni supone la existencia de un brote”.

En Europa, el mar Negro, el Báltico y partes del mar del Norte son las principales zonas de riesgo, señalan a Verificat desde el departamento de prensa del ECDC. “El mar Mediterráneo y el Atlántico normalmente no son zonas de riesgo para el Vibrio debido a la elevada salinidad del agua. Aun así, puede haber riesgo en estuarios, particularmente si entra más agua dulce al mar, por ejemplo después de episodios de lluvias intensas”, explican.

Fuente: Visor de Vibrio (08/07/2026) – ECDC

Es en estas zonas donde se mezcla agua salada y agua dulce “donre se pueden generar condiciones muy favorables para estas bacterias, especialmente durante las olas de calor marinas”, ya que “los vibrios proliferan especialmente cuando la temperatura superficial del agua supera aproximadamente los 20 °C”, añade Rodríguez-Iglesias.

El cambio climático aumenta su presencia, pero el riesgo de infección por ahora es bajo

El ECDC ya publicó el año pasado que el aumento continuado de la temperatura del agua del mar aumentaba la probabilidad de que se produjeran infecciones por bacterias del género Vibrio, y la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria también ha aumentado la vigilancia ante la posibilidad de que la Vibrio vulnificus prolifere.

En 13 años, entre 2010 y 2023, ha habido 167 casos de infecciones en el sur de España, con un aumento de la incidencia a lo largo de los años paralelo a la tendencia al alza de las temperaturas en las aguas costeras, según un estudio del cual Rodríguez-Iglesias es coautor. “El riesgo existe y ha aumentado en los últimos años, aunque sigue siendo relativamente bajo para la población general”, explica.

Es uno de los ejemplos más claros de cómo el cambio climático puede modificar la epidemiología de determinadas enfermedades infecciosas, según el experto: “Con el calentamiento global, los veranos son cada vez más largos y el mar se mantiene cálido durante más tiempo. Esto amplía tanto la distribución geográfica de estas bacterias como la duración de la temporada en la que se pueden encontrar en concentraciones elevadas”.

El experto considera que “es poco probable que el Mediterráneo reproduzca de manera similar el patrón epidemiológico del Báltico, pero el calentamiento progresivo de sus aguas hace recomendable mantener una vigilancia ambiental y clínica continuada, ya que el riesgo de infecciones por Vibrio probablemente seguirá aumentando en las próximas décadas”.