¿Este verano tendremos un “súper Niño”? Qué dicen las predicciones y cómo evitar caer en desinformación

Las predicciones tienen un alto grado de incertidumbre, pero han generado rumores en redes que pueden convertirse en desinformación, como ocurrió en el 2023

Las predicciones tienen un alto grado de incertidumbre, pero han generado rumores en redes que pueden convertirse en desinformación, como ocurrió en el 2023

Una dona es refresca amb un ventilador en una parada d'autobús que mostra una temperatura de 37 graus Celsius durant una onada de calor a Madrid, l'1 de juliol de 2025. Espanya va tenir el juny més calorós registrat el mes passat, amb una temperatura mitjana de 23,6 graus Celsius (74,5 graus Fahrenheit), segons ha informat avui el servei meteorològic nacional Aemet. (Foto de Thomas COEX / AFP)
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¿Qué se ha dicho?

 Que este año hay grandes probabilidades de que haya un “súper” fenómeno de El Niño, que podría ser el más fuerte del siglo y que podría hacer que las temperaturas de 2026 fueran extremadamente cálidas, sobre todo este verano en España.

¿Qué sabemos?

Que los modelos de predicción señalan, con un alto grado de incertidumbre, que El Niño podría ocurrir a partir del verano, y que hay probabilidades de que sea muy fuerte a partir del otoño. Que es demasiado temprano para preverlo con confianza, y que en cualquier caso provocaría un aumento de las temperaturas a escala global, no específicamente en España.

En las últimas semanas han aparecido en las redes y en algunos portales digitales varios mensajes y titulares que aseguran que este verano habrá un “súper Niño” que podría ser el más fuerte del siglo y hacer que las temperaturasde este 2026 se dispararan en todo el mundo, y en especial en España durante este verano. TE LO EXPLICAMOS.

Es cierto que algunas últimas actualizaciones de los modelos de predicción señalan que a partir de junio podría ocurrir este fenómeno, que consiste en un aumento de las temperaturas en el centro y este del Océano Pacífico. Sin embargo, las predicciones actuales tienen un alto grado de incertidumbre y no es acurado asegurar que habrá un “súper Niño”, que ni siquiera es un término científico, ni hablar con confianza de cómo, en caso de que tuviera lugar, impactaría en las temperaturas y la meteorología en España este verano.

«El fenómeno de El Niño 2026 será el más intenso del siglo». “Un súper El Niño podría convertir el 2026 en un año extremadamente caluroso en el mundo”

Como ocurre con otros fenómenos meteorológicos y climáticos, El Niño despierta en las redes especulaciones, información descontextualizada y, también, desinformación. Durante el último El Niño, que tuvo lugar entre 2023 y 2024, otros miembros de la red internacional de verificadores como AFP detectaron y desmentieron algunos mensajes que sobrerrepresentaban el impacto del fenómeno en las temperaturas, y que negaban el papel de la actividad humana en el calentamiento global y el cambio climático.

Ante la posibilidad de que un nuevo fenómeno de El Niño pueda hacer que vuelvan a surgir estas narrativas, te explicamos todo lo que debes saber para evitar caer en la desinformación.

¿Qué es el Niño?

El Niño es una oscilación irregular de las corrientes tropicales del Pacífico, que tiene lugar de forma natural cada tres a siete años, cuando una gran masa de agua más cálida del Pacífico occidental se mueve hacia el este y calienta las aguas de la costa sudamericana. Esto tiene un impacto sobre la atmósfera y, por tanto, consecuencias de gran alcance en todo el mundo, como “un gran aumento de las precipitaciones en Sudamérica, sequías en Australia e incendios en el sudeste asiático, la muerte de los arrecifes de coral en India, tormentas invernales severas en California y California el océano Pacífico”, según lo ejemplifica la Agencia Espacial Europea (ESA) en su sitio web.

Un Niño, además, puede alterar las medias globales de temperatura. «Cuando hacemos predicciones de temperatura global, se ven muy afectadas por este tipo de eventos. No quiere decir que cuando hay un máximo sea por El Niño, pero sí que los cambios fuertes de un año a otro suelen estar relacionados», señala a Verificat Pablo Ortega, líder del grupo de Variabilidad y Cambio Climático (CVC) del Barcelona Supercomputing Center (BSC). El fenómeno influyó, por ejemplo, en el pico de temperaturas récord de 2024, que también se enmarcan dentro de la tendencia al alza por el cambio climático. 

En Europa, cuando el fenómeno es fuerte, las temperaturas invernales tienden a ser mayores, señala Ortega, aunque la presencia de un Niño no tiene siempre efectos directos y concretos. Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), señala en declaraciones con Science Media Centre que “no existe una correlación directa entre la ocurrencia del Niño y el tipo de tiempo que podamos esperar en España”. “Se está hablando mucho de una gran subida de las temperaturas, pero cabe destacar que cuando se habla de esto se habla de temperaturas a escala global«, argumenta.

¿Cuál es la probabilidad de tener un Niño este verano?

En estos momentos, pues, ¿cuáles son las probabilidades de que se desarrolle El Niño? Por un lado, venimos de condiciones de La Niña (el patrón climático opuesto en el que los vientos desplazan el agua cálida a Asia y la costa oeste de América se enfría), pero la superficie oceánica ya está más cálida y propicia las condiciones previas a El Niño. Según la última previsión de los Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos (NOAA), a 9 de abril, prevén que hay un 61% de probabilidades de que aparezca el fenómeno entre mayo y julio, y que persista como mínimo hasta finales de 2026. En cambio, calculan que hay cerca de un 90% de probabilidades de que empiece entre agosto y septiembre.

Otros modelos señalan predicciones similares con algunas variaciones, como el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas en Plazo Medio (ECMWF), que estima que hay probabilidades de que este año vuelva el fenómeno y que lo haga con mayor intensidad, o como la de febrero de la Organización Meteorológica Mundial (WMO), que indica una probabilidad del 30% de que el Niño aparezca entre abril y junio, y lo aumenta hasta el 40% entre mayo y julio. 

¿Por qué es difícil predecir la intensidad de un Niño?

En cuanto a la intensidad del fenómeno de este año, que muchos mensajes y titulares han llamado como “súper El Niño”, hay que tener presente que, aunque hay modelos que señalan que podría ser muy fuerte (con anomalías de temperaturas en las aguas superficiales del Pacífico tropical de más de 2°C), ahora mismo hay demasiada incertidumbre para afirmar que esto va a suceder.

“La posibilidad de El Niño muy fuerte depende en gran parte de que continúen las anomalías de los vientos del oeste a través del Pacífico ecuatorial hasta los meses de verano del hemisferio norte, algo que no es seguro”, remarca el informe de NOAA, que estima una probabilidad del 25% que sea un El Niño con anomalías de 2 o más grados celsius.

Ortega señala que a medida que llegamos en verano, los modelos tienden a converger más, ya que “en escalas más cortas, a varios meses vista, sí pueden dar una mejor representación”. Esto se debe, por un lado, a que son acontecimientos difíciles de prever con mucha antelación, ya que están muy influidos por lo que ocurre en la atmósfera, a la vez que también influyen sobre ésta. Por otro, existe lo que se conoce como Barrera de predicción primaveral: “Existe una barrera de predicción para los modelos de El Niño en primavera porque hay un cambio en los regímenes [del sistema océano-atmósfera del Pacífico tropical] que regulan estos eventos”, explica Ortega. Es decir, el comportamiento habitual del clima durante el período primaveral hace que sea más difícil predecir con exactitud fenómenos como El Niño.

Un artículo del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas en Medio Plazo (ECMWF) también advierte de esta y otras incertidumbres que afectan a la fiabilidad actual de los modelos de predicción de El Niño: “Las primeras señales de previsión como las que se han visto esta primavera a menudo llaman la atención, pero no garantizan un resultado concreto. Entender donde se justifica la confianza y donde persisten las incertidumbres es importante para interpretar los titulares actuales de El Niño de forma responsable”.

El impacto en las temperaturas

Cabe destacar también que una alta probabilidad de un Niño fuerte no siempre significa que se acabe produciendo, ni que haya mayores impactos meteorológicos y climáticos, sino que “hace más probable que se produzcan ciertos impactos”, señala la página web del NOAA donde se actualizan las probabilidades de intensidad.

Así, para saber a ciencia cierta si habrá un El Niño que “aumente las temperaturas de manera extrema” como señalan algunos titulares, hay que esperar a superar la “barrera de predicción primaveral” y acercarnos más al verano. Además, en caso de que se cumplieran las predicciones de algunos de los modelos, tampoco puede asegurarse que el impacto en las temperaturas se pueda notar ya este 2026. 

Las temperaturas del Niño no niegan el calentamiento global antropogénico.

El mayor calentamiento de nuestro planeta se está produciendo claramente por la emisión de gases de efecto invernadero, pero este fenómeno natural de El Niño le podría añadir alguna décima de grado adicional a finales de este año o comienzos de lo que viene. Pero para España no existe […] una correlación clara. Por supuesto, para el verano no la tiene porqué haber”, remarca del Campo.

Tal y como ya ocurrió en el 2024, el aumento de las temperaturas atribuido a El Niño se registró cuando el fenómeno, que había comenzado en mayo del 2023, ya estaba disminuyendo. Esto ocurre porque el agua tiene una alta capacidad térmica, el calor no desaparece de un día para otro, y esto puede hacer que tenga efectos desfasados ​​en las temperaturas globales, contextualiza el experto del BSC, Pablo Ortega. 
En cualquier caso, sin embargo, que un fenómeno climático caliente puntualmente las temperaturas no desmiente o rebaja los efectos demostrados de los gases de efecto invernadero en el calentamiento del planeta,tal y como señalan los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). «Hay una tendencia asociada al incremento de gases que continúa, y después hay eventos que vienen a modificar e introducir variaciones», explica Ortega. Esto se demuestra con los registros históricos de temperaturas globales, que muestran que si no nos fijamos en años concretos sensibles a estos fenómenos, hay de todas formas un aumento constante.

El servicio de prensa del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas en Medio Plazo (ECMWF)/Copernicus señala a Verificat que, por mucho que se produzca el fenómeno del Niño este año, “la media global de 2026 no sería excepcionalmente cálida en comparación con los últimos 30 años o más si no hubiera una tendencia general de calentamiento».

Por otra parte, es difícil saber si fenómenos como El Niño o La Niña son más frecuentes y más intensos a causa del cambio climático. Ortega señala que hay bastante incertidumbre y que no todos los modelos están de acuerdo: «Hubo tres años de La Niña consecutivos en los que todos los modelos fallaron. Esto revela que los modelos no son fiables para entender la variabilidad de estos fenómenos». 

Desde Copernicus, remarcan esta falta de confianza para atribuir la intensidad o frecuencia de estos fenómenos al cambio climático, pero señalan que los fenómenos del Niño y Niña continuarán sucediendo en un clima globalmente más cálido, y “eso significa que está prácticamente garantizado que las temperaturas extremas absolutas observadas durante la fase de El Niño.

D’altra banda, és difícil saber si fenòmens com El Niño o La Niña són més freqüents i més intensos a causa del canvi climàtic. Ortega assenyala que hi ha força incertesa i que no tots els models estan d’acord: “Hi va haver tres anys de La Niña consecutius en què tots els models van fallar. Això revela que els models no són fiables per entendre la variabilitat d’aquests fenòmens”. 

Des de Copernicus, remarquen aquesta falta de confiança per atribuir la intensitat o freqüència d’aquests fenòmens al canvi climàtic, però assenyalen que els fenòmens del Niño i la Niña continuaran succeint en un clima globalment més càlid, i “això significa que està pràcticament garantit que les temperatures extremes absolutes observades durant la fase d’El Niño seran més altes”.


Estos materiales han sido desarrollados en 2026 para el proyecto Prebunking at Scale, con el apoyo de la European Fact-Checking Standards Network.