Desmontamos una red de cuentas en Meta hechas con IA que suplantan a ‘influencers’ y publicitan suplementos sin evidencia
Los perfiles superan los 2 millones de seguidores y utilizan la desinformación, el alarmismo e incluso la suplantación de identidad para promocionar complementos alimenticios “naturales”
Los perfiles superan los 2 millones de seguidores y utilizan la desinformación, el alarmismo e incluso la suplantación de identidad para promocionar complementos alimenticios “naturales”

Tres cuentas de Instagram y Facebook, que acumulan conjuntamente casi 2 millones y medio de seguidores, se dedican a difundir desinformación médica y nutricional mediante deepfakes sin indicar que emplean la IA. Algunas publicaciones incluso suplantan la identidad de influencers del ámbito de la nutrición con millones de seguidores. La gran mayoría de publicaciones promocionan explícitamente complementos alimenticios “naturales” a los que atribuyen propiedades milagrosas para combatir el envejecimiento y todo tipo de afecciones, pero que no cuentan con ninguna evidencia científica.
Los vídeos animan a no consultar profesionales médicos en caso de sufrir problemas de salud, muestran falsas detenciones por decir «la verdad» sobre las enfermedades y hablan de «remedios secretos y milenarios», haciendo uso del alarmismo y la conspiración para alimentar narrativas antimedicina.
Tres perfiles en Meta generados con IA y con un contenido similar
Nos habéis preguntado a través del WhatsApp de Verificat (+34 695 225 233) por unapublicación viral en Instagram que asegura poder eliminar aditivos alimentarios sintéticos del cuerpo con una mezcla “magistral” a base de hierbas de la que promueve la compra.
El vídeo presenta signos claros de haber sido generado con IA, como la presencia de textos ilegibles, una fonética en ocasiones robótica, o incluso un cambio repentino del color de los ojos de la protagonista a medio vídeo.


Los textos ilegibles pueden dar pistas de que un vídeo ha sido generado con IA.

Pequeños detalles como un cambio repentino en el color de ojos en un mismo vídeo nos pueden ayudar a detectar identidades falsas.
Una búsqueda inversa de imágenes de la mujer que lo protagoniza no devuelve ningún resultado fuera de las redes sociales, y no hay pruebas de que se trate de ninguna profesional del ámbito de la salud.
Sin embargo, hemos encontrado dos cuentas con nombres diferentes (uno de ellos con la misma imagen de perfil) que publican contenido muy similar en Instagram y en Facebook, donde acumulan casi un millón de seguidores cada uno. Además, los tres canales muestran una falta de coherencia en la identidad, con vídeos más antiguos en los que quien da los consejos son otras personas, de distintas etnias y edades.
Un análisis más detallado revela que no hay registro en internet de la mayoría de estas personas, y que probablemente han sido creadas con IA.
Sin embargo, también hay casos de suplantación de identidad mediante IA que implican a creadores de contenido sobre bienestar latinoamericanos: Juan Rivera (cardiólogo en el Centro Médico Mount Sinai en Florida), Jorge Bayter (médico cirujano que ha divulgado imprecisiones sobre nutrición), Sebastián Chacón (que se define como empresario y consultor de restauración, pero no tiene formación médica demostrada y emplea lenguaje conspiranoico), y Frank Suárez (empresario que se presentaba como experto en obesidad y metabolismo), muerto en 2021, según publicó Univision. Juntos alcanzan los 13 millones de seguidores en Instagram.
Hemos contactado con estas personas para avisarles y preguntarles si habían concedido entrevistas a estos canales, pero en el momento de publicar esta verificación no habíamos obtenido respuesta.
Desinformación, narrativas antimedicina y alarmismo: herramientas al servicio de un objetivo comercial
Gran parte de los vídeos publicados en estos perfiles tienen la misma estructura: una persona relata una serie de síntomas, ofrece una explicación vaga (que, a menudo, implica inflamación generalizada, infecciones crónicas o problemas intestinales) y enumera ciertos ingredientes naturales para combatir el problema subyacente. Todo esto para finalmente promocionar un complemento comercial cuya composición no siempre coincide con los ingredientes citados como tratamiento previamente y que, se asevera, tiene un efecto mucho más potente que los remedios naturales individuales.
Los matices adicionales que adornan la base van variando e incluyen la desacreditación de los profesionales médicos, a quien acusan de sobremedicar a las personas; la veneración de los remedios naturales como formas de medicina utilizadas en culturas milenarias; la presencia de anzuelos emocionales que resaltan las propiedades milagrosas del complemento que promocionan; y cierta dosis de alarmismo y conspiranoia al hablar de “remedios secretos” y mostrar supuestas detenciones por divulgarlos.

Algunos vídeos hacen uso del alarmismo y la conspiranoia para colocar a las personas que dan los consejos como víctimas del sistema.
Además, los vídeos difunden desinformación médica que mezcla síntomas comunes con procesos patológicos. Por ejemplo, se afirma de manera genérica que “el dolor de espalda proviene de la inflamación crónica”, cuando a menudo se trata de problemas posturales; que «los conservantes ingeridos no desaparecen así como así y atacan al cuerpo», cuando el organismo los metaboliza y en muchos casos no suponen ningún riesgo; o que “se puede desintoxicar el cuerpo a través de los poros de los pies, que son una autopista directa en el sistema linfático”, aunque, a pesar de que los pies tienen poros y el sistema linfático elimina toxinas, no existe ninguna conexión fisiológica que permita expulsar residuos por los pies.
Todo ello forma parte de una narrativa antimedicina que alimenta la desconfianza en los profesionales reales para depositarla en personas sin formación probada, en este caso inexistentes, que dan consejos sin fundamento y recomiendan la compra de complementos alimenticios como sustituto de visitas y prescripciones médicas. Esto puede tener consecuencias nefastas, como advertía la médico Mariam Tokhi en un artículo en The Guardian el año pasado.
Como explicó el doctor Gustavo Tolchinsky a Verificat en un artículo reciente, este tipo de vídeos suelen mezclar obviedades con falsedades, lo que es “un peligro”. Por eso recomienda contrastar las informaciones que encontramos en redes con el médico de cabecera o el especialista.
Los complementos anunciados no tienen propiedades milagrosas ni evidencia que avale su uso terapéutico
Los perfiles y muchas de las publicaciones promocionan como solución para los problemas de salud un complemento alimenticio que en Amazon se describe como una “antigua fórmula de hierbas para la salud intestinal, la detoxificación y vitalidad duraderas”. Su ingrediente principal es el extracto de hojas del árbol de la guanábana (Annona muricata, soursop en inglés), una fruta tropical originaria del centro y el sur de América, pero incluye otros 14 elementos entre los que se encuentran la moringa, la ashwagandha, el ajo y el jengibre.
No existe evidencia sólida de que haya encontrado beneficios clínicos ni propiedades antienvejecimiento del extracto de hoja de guanábana. Existen algunos estudios que han encontrado ciertos efectos anticancerosos, así como otros que han sugerido posibles efectos antiinflamatorios, pero la investigación es muy preliminar y los datos en humanos, prácticamente inexistentes.
Las publicaciones más virales y la página de venta en Amazon también le asocian un efecto “detox”, un término que se utiliza de manera popular para sugerir la eliminación de toxinas del organismo pero que, como aclara a Verificat Oriol Comas Basté, profesor lector del Departamento de Nutrición, Ciencias de la Alimentación y Gastronomía de la Universidad de Barcelona, »a menudo se considera vago o potencialmente engañoso». En este sentido, añade que «en personas sanas, esta función ya la realizan de manera muy eficiente el hígado y los riñones».
Los productos naturales que se anuncian son considerados complementos alimenticios, no medicamentos, y de acuerdo con la normativa española deben cumplir con los criterios generales de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios, que incluyen “no atribuir […] la propiedad de prevenir, tratar o curar una enfermedad […]”. De hecho, Amazon no permite el envío del producto a España, aunque otras plataformas sí.
Verificat se ha puesto en contacto con Serene Herbs, la empresa que comercializa el producto, a fin de preguntar en qué evidencia se basa la promoción del producto, pero en el momento de publicar esta verificación no había obtenido respuesta.
Producto natural no equivale a producto seguro
Los complementos alimenticios, a diferencia de los medicamentos, no requieren una autorización para su venta, según explica la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), aunque las empresas deben notificar su entrada en el mercado a las autoridades competentes y el etiquetado debe cumplir una serie de requisitos.
Varias autoridades sanitarias, como la AESAN o la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) norteamericana, coinciden en una serie de recomendaciones básicas respecto a los complementos: no emplearlos para sustituir tratamientos médicos o una dieta equilibrada, consultar con profesionales sanitarios, adquirirlos en canales autorizados como farmacias (y evitar comprarlos a través de internet y redes), y desconfiar de productos con promesas milagrosas.
Sin embargo, la mejor recomendación es seguir un estilo de vida saludable, como recuerda Oriol Comas, “con una alimentación variada y equilibrada basada en la evidencia científica, y desconfiar de soluciones rápidas”. De hecho, éste y otros consejos aparecen en el decálogo para el consumo responsable de complementos alimenticios de la AESAN.
Los canales vulneran las normas de la comunidad de Meta
La política de representación de la verdadera identidad incluida dentro de las normas de la comunidad Meta establece que no permiten el uso de sus servicios, es decir, Facebook, Instagram y Threads, a las cuentas que «suplantan la identidad de cualquier persona o entidad» mediante el «nombre o imagen con el objetivo de engañar a otras personas». La entidad prevé restringir o inhabilitar las cuentas que lo hagan.
Lo mismo aplica a las cuentas que «hacen una representación engañosa de la identidad para engañar o confundir a las personas», lo que identifican a partir de «cambios reiterados o significativos en los detalles de la identidad» o de encontrar «información de perfil engañosa». Además, en Facebook prometen una investigación «exhaustiva» en los casos en que una cuenta «representa a una entidad no humana», como puede ser un «personaje de ficción», para evaluar si es necesario aplicar alguna sanción.
En cuanto al contenido, la política de fraude, estafas y contenido engañoso de Meta prohíbe explícitamente el contenido que incluye “afirmaciones o garantías falsas o engañosas relacionadas con la salud en un contexto de pérdida de peso utilizando tácticas de clickbait, como el uso de lenguaje sensacionalista con afirmaciones exageradas o extremas”.
La Ley de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea exige a las plataformas «identificar, analizar y evaluar diligentemente cualquier riesgo sistémico», según marca el artículo 34. Esto incluye los «riesgos sistémicos para la salud pública derivados de la difusión a gran escala de desinformación en las redes sociales», según un informe del Consejo Europeo de Servicios Digitales de noviembre del 2025.
Meta asegura en sus últimos informes de Facebook e Instagram que trabaja para identificar “desinformación sanitaria” que puede inducir a daños en salud pública, entre la que cita publicaciones que realizan “promoción o defensa de tratamientos milagrosos para problemas de salud”. Sin embargo, cuando hemos puesto esta investigación en conocimiento de la plataforma, no hemos recibido respuesta y, en el momento de publicar la pieza, los canales seguían en activo y publicando contenido nuevo.
Por otra parte, ninguno de los tres canales ni de los vídeos publicados advierte que el contenido haya sido generado con IA, aunque Meta así lo pide en sus normas de la comunidad. “Es necesario identificar y etiquetar el contenido creado o modificado con herramientas de IA”, ya sea porque los sistemas de detección de que dispone cada plataforma lo detectan o porque los usuarios lo notifican, detallan. La empresa también establece que «es posible que se apliquen penalizaciones» en caso de que no se haga un etiquetado adecuado.Como ya explicamos, está previsto que entre mayo y junio de este año la Unión Europea publique, en el marco de su Ley sobre IA, un código de buenas prácticas que pedirá, pero no obligará, a las plataformas marcar el contenido realizado con IA.