‘Salvador’ o cómo las redes sociales condicionan tu ideología
Los algoritmos amplifican emociones, priorizan discursos conservadores y pueden influir en la construcción de las ideas
Los algoritmos amplifican emociones, priorizan discursos conservadores y pueden influir en la construcción de las ideas

Salvador es la nueva miniserie que protagoniza conversaciones entre familias y grupos de amigos. Número 1 de entre las más vistas en Netflix, la producción cuenta la historia de un padre que descubre que su hija forma parte de los White Souls, una formación caracterizada como “grupo violento de ultraderecha” que agrede a personas racializadas bajo el pretexto de los confrontamientos entre hooligans de diferentes equipos de fútbol.
Más allá de la violencia física ejercida por el grupo, la serie pone en evidencia cómo estas formaciones justifican sus acciones a partir de un relato construido con discursos de odio, especialmente, hacia las personas migradas. Estas ideas se monopolizan en la esfera digital, donde la manipulación de mensajes y la polarización de discursos juegan un papel destacado.
En un contexto social en el que el 95% de la población catalana de más de 16 años es usuaria habitual de al menos una red social (6,3 millones de personas), cómo influyen las plataformas y los discursos que circulan en la conformación de nuestras ideas? ¡Te lo explicamos!
El algoritmo premia emociones fuertes como el miedo y la rabia
La investigación en psicología en el entorno mediático lleva décadas estudiando qué relación existe entre la información y las emociones. Sabemos que el contenido que apela a aquellas más intensas (especialmente, el miedo, la rabia o la indignación) capta más la atención que el contenido neutral, tal y como evidenciaba ya en 2001 un artículo de la revista Review of General Psychology de la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La información negativa se procesa más profundamente que la positiva, dejando más huella.
Jose Ramon Ubieto, psicoanalista, profesor colaborador de la Universidad de Barcelona (UB) y autor del libro Soledades digitales, explica que, como humanos, los sentimientos de miedo y rechazo nos impactan mucho más que otros. Todo lo que nos provoca incomodidad o que percibimos como «fuera» de nosotros, señala, crea fronteras simbólicas y despierta emociones intensas, como el miedo o el rechazo.
En este sentido, las redes sociales amplifican los contenidos más intensos y provocadores, siguiendo la misma lógica de lo que nos mueve como humanos. Un análisis de los contenidos en Facebook y YouTube de más de 1.000 medios de comunicación europeos entre 2018 y 2023, publicado en Nature, apunta que existe un consenso amplio en la literatura científica: la polaridad del sentimiento y la resonancia emocional, sobre todo, las emociones negativas o el contenido extremo, son factores clave para entender qué se hace viral.
Un documento de trabajo de la Munich Society for the Promotion of Economic Research indica que, cuando los algoritmos priorizan los contenidos con más interacciones, incrementan la participación, pero también la polarización y la desinformación. Los mensajes que generan emociones fuertes se difunden más y crean un bucle que refuerza posiciones extremas. Esto puede distorsionar la percepción entre los usuarios y relegar la información de calidad.
Las redes sociales: un aparador de ideas conservadoras
Un estudio publicado en Nature a partir de un experimento realizado en 2023 concluye que el algoritmo de X (antes Twitter) tiende a promover contenidos de activistas políticamente conservadores y en reducir la visibilidad de publicaciones procedentes de medios tradicionales.
La investigación analiza los efectos del cambio introducido después de que Elon Musk comprara la plataforma y se implantara el feed algorítmico «Para ti», que sustituía el orden cronológico de aparición de contenidos por un sistema de recomendación automatizado. En un experimento con cerca de 5.000 personas, se compara lo que aparecía en el muro “Siguiendo” (cronológico) con el de “Para ti” (algorítmico). Los resultados apuntan que el feed algorítmico expone a los usuarios a publicaciones con posicionamientos conservadores.
Estos datos deben leerse en un contexto en el que, según el Digital News Report del Reuters Institute, los jóvenes se informan principalmente a través de redes sociales, concretamente, el 44% de entre 18 y 24 años en todo el mundo. Esto refuerza el peso que tienen los algoritmos en la construcción del relato informativo de las nuevas generaciones. Un discurso que, además, los investigadores califican por ser conservador.
De la pantalla a la calle: cuando el discurso de odio se coordina
Los algoritmos amplifican los contenidos más emocionales y polarizadores, pero también pueden condicionar quién y qué marca el terreno del debate. Así lo explica Alexandre Pichel-Vázquez, investigador predoctoral en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). El experto apunta hacia una transformación de la clásica «cámara de eco»: «Ya no es sólo que veas lo que piensas, sino que determinados marcos se imponen y guían la conversación dentro de las plataformas».
En una investigación de la Universidad Jaume I sabre debates de género entre hombres votantes del PP y de Vox (conservadores y radicales, según el estudio), Pichel-Vázquez detectó que los más radicales intervinieron primero en la conversación y fijaron un marco antifeminista. A partir de ahí, los conservadores también acabaron discutiendo dentro de ese marco, incluso cuando no lo defendían inicialmente. «Quien controla el inicio y el tono, controla los límites del debate», resume.
Según el investigador, esta dinámica es extrapolable a las redes: sí, como sugiere el estudio publicado en Nature, los sistemas de recomendación tienden a priorizar contenidos conservadores, influirán en las ideas se acaben normalizando.
El riesgo, alerta al experto, y cómo apunta la ficción de Salvador, es que la consolidación de estos relatos facilite la ejecución de acciones violentas coordinadas fuera de la pantalla. Es decir, pasar del odio digital a una acción violenta física. Lo hemos visto estos últimos días con la comunidad de jóvenes que afirman sentirse psicológica y espiritualmente identificados con un animal no humano: los therians. La encuentro de este colectivo el pasado sábado en Barcelona acabó con altercados i cuatro personas detenidas.