La radiación no se intensifica durante un eclipse, sino que disminuye y puede afectar a las ondas de radio

Contrariamente a lo que afirman algunos usuarios, el eclipse no hará que el Sol sea más peligroso, sino que los rayos emitidos se reducirán a la mitad, lo que no resta importancia a llevar gafas homologadas

Contrariamente a lo que afirman algunos usuarios, el eclipse no hará que el Sol sea más peligroso, sino que los rayos emitidos se reducirán a la mitad, lo que no resta importancia a llevar gafas homologadas

Mensaje falso sobre la radiación más intensa durante el eclipse.
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¿Qué se ha dicho?

Que, durante el eclipse, la radiación emitida por el Sol es más intensa de lo habitual.

¿Qué sabemos?

Que en el momento del eclipse, la radiación disminuye, y en los momentos previos y posteriores se mantiene en niveles normales.

Una de las creencias más repetidas sobre el eclipse es que la Tierra quedará expuesta a una radiación anómala, más elevada de lo habitual. Es FALSO.

Como indica la NASA, la radiación solar que llega a la Tierra no aumenta durante un eclipse, sino que disminuye. Un estudio de 2018 coordinado por la agencia estadounidense estimó que durante un eclipse solar la radiación en superficie se reduce aproximadamente a la mitad de lo habitual en los lugares donde el eclipse es total.

«La radiación emitida por el Sol puede ser especialmente intensa durante el eclipse«

El origen de esta creencia parece estar en la mezcla de dos ideas diferentes: por un lado, el riesgo de daños oculares al observar el eclipse sin gafas homologadas, lo que puede hacer pensar que se debe a una radiación elevada del Sol. Pero el riesgo de mirarlo a simple vista no se debe a la presencia de una mayor radiación, sino a que siempre es peligroso mirar directamente al Sol. Además, durante el eclipse, nuestras pupilas se dilatarán para adaptarse a la oscuridad, y la luminosidad repentina instantes después podría dañar la vista.

Por otro lado, la visibilidad de la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol, que normalmente queda oculta por el brillo del astro y que durante la totalidad se deja ver, puede dar la impresión de mostrar rayos que antes no estaban. Sin embargo, la corona siempre está ahí, aunque es imposible observarla en el día a día.

Corona solar durante el eclipse de 2017 vista desde Estados Unidos. Fuente: NASA/Aubrey Gemignani

El eclipse puede afectar a las ondas de radio y a las comunicaciones

La disminución de la radiación, sin embargo, puede tener efectos en la atmósfera terrestre, concretamente en la propagación de las ondas de radio. El cambio en el flujo de rayos provoca cambios rápidos y repentinos en la ionosfera, una capa de partículas cargadas que se encuentra entre 80 y 600 kilómetros de distancia de la superficie de la Tierra y que todavía está siendo estudiada por los científicos. Esta capa se forma debido a la radiación electromagnética, principalmente de origen solar, según explica el Centro de Predicción del Tiempo Espacial de Estados Unidos.

Las ondas de radio de alta frecuencia, que son las que utilizan los servicios de radiodifusión y los aviones, son emitidas desde una estación, reflejadas en la ionosfera y recibidas en la estación de destino. Los cambios provocados por el eclipse hacen que la capa atmosférica pierda densidad temporalmente, lo que puede modificar la forma en que las ondas de radio se propagan, pudiendo causar el desvanecimiento de las señales, según explica la NASA.

Los cambios en la ionosfera se limitan a la región desde la que se observa el eclipse, no se producen en todo el mundo, y son temporales; cuando el Sol vuelva a aparecer detrás de la Luna y los niveles de radiación se recuperen, las ondas de radio volverán a rebotar con normalidad.


Verificación elaborada por Ariadna Mañé, Laura Cercós Tuset, Ona Sindreu Cladera, Alba Tobella y Marc Masip.