Así han convertido las redes la muerte de Noelia en una acusación sin pruebas a los menores no acompañados

Un rumor viral descontextualiza una entrevista de la joven y se difunde internacionalmente, aunque los datos de la administración lo contradicen

Un rumor viral descontextualiza una entrevista de la joven y se difunde internacionalmente, aunque los datos de la administración lo contradicen

People hold placards reading "To choose to die without suffering" and "I decide when and how to die" during a demonstration in support of a law legalising euthanasia in Madrid on March 18, 2021 as Parliament gives final approval to bill decriminalising euthanasia and physician-assisted suicide. The bill, set to get final approval in parliament, will allow someone suffering from a "serious or incurable disease" to receive medical assistance to die. (Photo by JAVIER SORIANO / AFP)
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¿Qué se ha dicho?

Que Noelia Castillo Ramos pidió la eutanasia por haber sufrido “una violación múltiple en un centro tutelado” en 2022 a manos de menores extranjeros no acompañados.

¿Qué sabemos?

Que en 2022 la joven no vivía en un centro tutelado, que no denunció la agresión sexual y que no ha trascendido ningún detalle sobre la nacionalidad de los presuntos agresores.

El 25 de marzo, día previo a que Noelia Castillo Ramos, una joven catalana de 25 años, recibiera la eutanasia, las redes sociales se llenaron de mensajes que aseguraban que su decisión de morir venía motivada por haber sufrido “una violación múltiple en un centro tutelado” en 2022, que muchos perfiles atribuían a menores extranjeros no acompañados. Las publicaciones, que se cuentan por cientos, descontextualizaban una entrevista a la joven publicada el día previo en el programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3, y chocan con los datos de la administración, según los cuales la joven dejó el centro tutelado en el que residía cuando cumplió los 18 años, el 11 de febrero de 2019, antes de que la agresión tuviera lugar.

Pero pese a la falta de evidencia, Santiago Abascal, presidente de Vox, Nayib Bukele, presidente de El Salvador, o Elon Musk, amplificaron los rumores en X, el antiguo Twitter. Los rumores empezaron la madrugada del día 25, ganaron peso al mediodía y se dispararon al anochecer, según una búsqueda avanzada en X. También se han hecho eco de ellos publicaciones en inglés y francés, e incluso Grok, el chatbot integrado en la red social, les dio validez en varias respuestas a usuarios. Abogados Cristianos, que ha representado al padre de la joven en los juicios para intentar detener la eutanasia, también lo defendieron en declaraciones a El Español, citando «la confirmación por parte de un familiar».

El relato se impone ante la falta de información

El relato, impregnado de discurso de odio, se impuso ante la falta de información factual, apuntando, una vez más, a los menores extranjeros no acompañados, uno de los colectivos más señalados en redes cuando se trata de relacionar falsamente inmigración con delincuencia. Ya sucedió con el asesinato de un niño en Mocejón (Castilla la Mancha) en 2024 o con la agresión a un anciano en Torre Pacheco (Murcia) en 2025. En ambos casos se convocaron movilizaciones en redes que, en el último, acabaron con cacerías xenófobas, tal y como recogió el Observatorio contra el Racismo y la Xenofobia. 

Aprovechar los vacíos informativos es una estrategia habitual de los discursos de odio. Cuando no hay información, ya sea porque no existe o porque es demasiado temprano como para poder publicarla con garantías, los perfiles especializados en difundir falsedades y mensajes xenófobos corren a señalar a los extranjeros como culpables de los crímenes más mediáticos. El fenómeno es global y constante, tal y como recoge Newtral: lo vimos, por ejemplo, con el apuñalamiento de tres niñas en Southport, en el Reino Unido, o con el ataque al mercado de Navidad de Magdeburgo, Alemania.

Las publicaciones mueven el foco del hecho noticiable a la supuesta nacionalidad del agresor. Intentan movilizar las emociones que generan situaciones que nos pueden resultar difíciles de comprender, y las aprovechan para reforzar, a base de repetición, el mantra de que las personas extranjeras son peligrosas. Cuando la información factual, que por su naturaleza tarda más en llegar, desmiente las acusaciones, no se expande igual de lejos ni igual de rápido. Y tampoco garantiza que la parte de la población que ya se ha formado una opinión cambie de opinión.

No denunció las agresiones sexuales

Al caso de Noelia Castillo Ramos se suma el hecho de que es muy difícil que ninguna información factual pueda desmentir, de forma definitiva, los rumores en redes. En la entrevista que concedió a Y ahora Sonsoles (minuto 13:20), la joven explicó que sufrió tres episodios de violencia sexual, el último de los cuales, perpetrado por “tres chicos a la vez”, acabó “tres o cuatro días” después con un intento de suicidio en 2022 que la dejó parapléjica. Pero también explicó que no denunció los hechos (minuto 14:20) y, por tanto, es improbable que la identidad de los presuntos agresores se llegue a conocer. El relato tendrá, por tanto, espacio para seguir expandiéndose.

Algunos mensajes de redes también han aprovechado la ausencia de denuncias para asegurar, sin pruebas, que la joven se “inventó” el hecho, reforzando la narrativa de las denuncias falsas por violencia de género. Tal como hemos explicado en repetidas ocasiones, solo una de cada 5.000 denuncias por violencia machista se investiga como posible falsedad. En cambio, se estima que tres de cada cuatro víctimas no denuncian.