No te preocupes por el eclipse: no tiene ningún efecto demostrado sobre el feto ni el embarazo

Los expertos explican que no existe ninguna relación entre la astronomía y los embarazos y que no es necesario tomar medidas de protección adicionales

Los expertos explican que no existe ninguna relación entre la astronomía y los embarazos y que no es necesario tomar medidas de protección adicionales

Mensajes falsos sobre los efectos del eclipse en el embarazo.
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¿Qué se ha dicho?

Que los eclipses pueden adelantar el parto o provocar malformaciones o manchas en la piel del feto.

¿Qué sabemos?

Que los astros no tienen ningún efecto sobre las personas, el parto ni el feto.

En redes sociales circulan vídeos y consejos que animan a las embarazadas a protegerse durante un eclipse, con acciones como atarse una cinta roja alrededor del vientre o no salir a la calle. Los contenidos alertan de un supuesto peligro de que el fenómeno pueda adelantar el parto o causar malformaciones en el feto. Son afirmaciones FALSAS.

Estas creencias no tienen ninguna base científica. Kike Herrero, director del Observatorio del Montsec del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña, ha explicado a Verificat que «no existe ninguna relación entre los embarazos y la astronomía». Tampoco existe ningún estudio que haya demostrado que observar o presenciar un eclipse ni las fases lunares puedan tener efectos adversos sobre el feto.

«El eclipse puede adelantar los procesos del parto»

«Las mujeres embarazadas deben protegerse porque los niños pueden nacer con malformaciones»

A menudo, estas publicaciones citan creencias de la astrología para explicar los supuestos efectos de un eclipse en las embarazadas y los bebés, una pseudociencia sin fundamento científico que ha sido desmentida repetidamente. Otras afirman que el eclipse provocará una radiación solar más intensa, que puede dañar al feto. Pero un eclipse no genera más radiación del Sol, sino que la reduce hasta la mitad en los lugares donde es total, como hemos explicado en Verificat.

Ninguna prueba de que el eclipse o la Luna tengan poderes sobre el embarazo

No existe ninguna prueba de que los eclipses provoquen partos prematuros ni de que afecten al bienestar de los fetos, tal como explica el Instituto de Astrofísica de Canarias. La institución relaciona estas creencias con el mito, también falso, de que el ciclo lunar desempeña un papel en los partos y la menstruación. Los eclipses no tienen ningún efecto sobre nuestra fisiología.

«Cuando se analizan las estadísticas de nacimientos, no se aprecia ningún ciclo» coincidente con las fases lunares, señala Herrero. Un estudio de 1999, revisado en 2002, elaborado por el astrofísico Daniel Caton, profesor de la Appalachian State University, buscó una posible correlación entre los datos de 50 millones de nacimientos en Estados Unidos y las fases de la Luna. La investigación no encontró ningún patrón entre los ciclos lunares y los partos.

De manera similar, una revisión de historiales clínicos de partos espontáneos durante cuatro años no encontró ninguna relación entre las fases lunares y los nacimientos. Al observar los datos de nacimientos de Idescat y las fases lunares de 2025, tampoco aparece ninguna correlación entre el aumento o el descenso puntual de los nacimientos y si había luna llena o luna nueva.

Herrero atribuye la persistencia de estas creencias a un sesgo de confirmación: si creemos en algo y un acontecimiento confirma nuestra creencia, tendemos a recordarlo e ignorar todos los casos que la contradicen. Según un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública de México, estos mitos podrían estar basados en creencias tradicionales, sin fundamento científico.

Antes de que los seres humanos descubrieran cómo predecir los eclipses, estos eran vistos como acontecimientos sobrenaturales y presagios, a menudo fuente de superstición y creencias mágicas. Sociedades y culturas de todo el mundo mantenían registros de los eclipses que habían presenciado y generaron mitos para tratar de explicar un fenómeno que, en muchas ocasiones, era percibido de forma negativa, un sentimiento que ha llegado hasta nuestros días.


Verificación elaborada por Ariadna Mañé, Laura Cercós Tuset, Ona Sindreu Cladera, Alba Tobella y Marc Masip.