Una Selectividad marcada por el uso de la IA: ¿cómo estudia ahora el alumnado?
La inteligencia artificial transforma los hábitos de estudio en pleno debate sobre su uso en el ámbito educativo
La inteligencia artificial transforma los hábitos de estudio en pleno debate sobre su uso en el ámbito educativo

Esta semana, los nervios están muy presentes entre el alumnado que aspira a acceder a los estudios universitarios. Un año más, vuelven las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), pero este año se acompañan del debate sobre el uso fraudulento de la IA en este tipo de evaluaciones. Cuatro comunidades autónomas, entre ellas Cataluña, implementarán durante los tres días que dura la Selectividad detectores de frecuencia contra aquellos alumnos que hacen trampas con la IA.
A pesar de estas medidas, los expertos consultados por Verificat piden ir más allá y desplazar el debate hacia las oportunidades que pueden ofrecer estas tecnologías en los procesos de estudio, siempre que se haga un uso responsable y pedagógico. TikTok, YouTube o incluso los grupos de WhatsApp forman parte de una nueva forma digital de estudiar de la Generación Z, a la que también se han sumado los chatbots de IA generativa como ChatGPT o Gemini. Según el informe Empantallados. Educar en la era de la IA, el 70% de los adolescentes españoles de entre 14 y 18 años cree que la IA es una realidad que cambia su manera de estudiar. El 58% del alumnado encuestado asegura que la utilizará para la “preparación de exámenes”.
Desde hacer esquemas hasta dialogar con los apuntes
Aunque a menudo se quiera evitar esta realidad, según una encuesta de este junio de la Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza (STEs), el 92,74% del alumnado español, desde la educación primaria hasta las enseñanzas superiores, afirma emplear herramientas de IA en el ámbito escolar. En Cataluña, los principales usos que se hacen de ella son la realización de esquemas y resúmenes (25%), el aprendizaje de idiomas (12,5%), la generación de tareas (25%), la búsqueda de información (12,5%), la creación de material multimedia (12,5%) y el uso como tutor personal para resolver dudas (12,5%).
Algunas de estas funciones, especialmente en época de preparación de exámenes como la Selectividad, son una gran oportunidad, explica Laia Lluch, docente e investigadora del grupo GREDU (Grupo de Investigación en Educación) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Utilizar la IA para trabajar con modelos de exámenes de años anteriores, por ejemplo, puede ayudar a generar centenares de preguntas nuevas a partir de los apuntes y reforzar el estudio activo. “También puede ser útil para desglosar conceptos paso a paso y facilitar su comprensión”, dice. “Hemos pasado de estudiar subrayando, resumiendo y memorizando a poder, incluso, dialogar con los apuntes y nuestro propio aprendizaje”, explica Guillem Garcia, especialista en IA aplicada a la educación y miembro del eLearning Innovation Center (eLinC) de la UOC.
El peligro de la “pereza cognitiva”
Utilizar la IA para aprender puede comportar riesgos si no se hace con una actitud crítica. La “pereza cognitiva” es como describe Garcia la actitud de delegar en la tecnología procesos que requieren esfuerzo intelectual. «El error es dejar en la IA la capacidad de pensar», coincide Lluch. De hecho, una encuesta de laOxford University Press (2025) revela que el 62% de los estudiantes del Reino Unido de entre 13 y 18 años percibe efectos negativos derivados del uso de la IA, tales como una disminución del pensamiento creativo y una dependencia creciente de estas herramientas.
En esta línea, un estudio de la Universidad Politécnica de Bucarest concluye que la IA puede aportar beneficios significativos en el ámbito educativo, entre ellos el aprendizaje personalizado y la mejora de los resultados académicos. Sin embargo, coincide con los expertos en que también plantea retos importantes, como la dependencia excesiva de la IA, la posible reducción de las habilidades de pensamiento crítico, los riesgos para la privacidad de los datos o la falta de honestidad académica.
Un estudio reciente de la Universidad de California-Berkeley explica que, a raíz del lanzamiento de ChatGPT en 2022, las calificaciones de sobresaliente en asignaturas basadas en la escritura y la programación aumentaron aproximadamente en un 30%. El estudio advierte que estas mejoras parecen responder más bien a la sustitución del trabajo de los estudiantes por parte de la inteligencia artificial que no a una mejora real del aprendizaje gracias a estas herramientas.
Criterio de validación
Los expertos de la UOC abogan por una alfabetización mediática sólida del alumnado, tal como también lo reclama el estudio de la Universidad Politécnica de Bucarest, para poder utilizar la IA en el estudio de manera crítica y positiva.
Garcia recuerda que las herramientas de IA generativa pueden cometer errores, tal como se explica en el recurso pedagógico de Desfake, y por ello defiende que la clave es desarrollar un criterio de validación de las respuestas. “Todas las herramientas de IA generativa se tienen que validar y, para hacerlo, la persona humana debe conocer de qué se habla”. En este sentido, añade que “no sirve de nada emplearlas sin haber estudiado, porque no se podrá hacer el ejercicio de validar la información”. Según Garcia, la parte “más peligrosa” es limitarse a hacer preguntas y aceptar las respuestas sin contrastarlas, mientras que el potencial educativo aparece cuando la IA se utiliza como “copiloto” del proceso de aprendizaje y el alumno toma las decisiones.
Para Lluch, la manera en que se enseñe a usar estas herramientas, y en consecuencia, cómo se empleen, marcará el impacto de la IA en la educación. “La llegada de estas herramientas ha acentuado dos maneras de aprender; una más profunda y provechosa, y la otra más superficial y engañosa, y la educación y el uso que se haga de ellas decantará la balanza hacia un lado o hacia el otro”.