Carme Colomina: «Verificat, periodismo a prueba de desánimo»
La periodista e investigadora principal del CIDOB entrega
La periodista e investigadora principal del CIDOB entrega

Carme Colomina
Periodista
Estamos inmersos en un «desorden informativo» que tiene muchas caras: desinformación, noticias falsas, descontextualizaciones, filtraciones interesadas, teorías de la conspiración, malas praxis, contenidos generados por inteligencia artificial y líneas difusas entre información y opinión, o entre lo esencial y lo anecdótico. Algunas de estas alteraciones de la verdad tienen más intencionalidad que otras. Pero todas nos obligan a hacer el esfuerzo de discernir qué es verdad y qué no. Por eso, Verificat es una herramienta indispensable, porque incluso los hechos o datos objetivamente comprobables, dependiendo de cómo se empaqueten, pueden crear visiones distorsionadas. Necesitamos fuentes fiables.
Dice la Premio Nobel de la Paz, Maria Ressa, que los periodistas son «los custodios de la esfera pública». Verificat trabaja para poner orden al ruido caótico que inunda los espacios donde nos informamos y conformamos nuestras opiniones. Los pioneros del fact-checking en Catalunya nacieron como un proyecto piloto, en abril de 2019, para verificar las elecciones municipales de Barcelona que habían de celebrarse al mes siguiente. Poco después vino la pandemia y la llamada infodemia, donde la mentira ya no era solo una «verdad alternativa», como la tildó Donald Trump, sino un peligro real para la salud de las personas.
«Verificat es una herramienta indispensable, porque incluso los hechos o datos objetivamente comprobables, dependiendo de cómo se empaqueten, pueden crear visiones distorsionadas»
Y mientras a mí me acapara la sensación de que la desinformación amplificada por el algoritmo se ha convertido en un fenómeno imparable, Verificat sigue siendo un ejercicio de militancia periodística a prueba de desánimo. Un equipo pequeño que hace un gran trabajo y que es omnipresente. El compromiso de Lorenzo Marini, de Alba Tobella, y del resto del equipo, está siempre en la primera línea, allí dónde hay que debatir sobre desinformación y sobre la importancia de los datos verificables. Y cuánta más piedra pican, más complejo se hace el escenario. Por eso es esencial también todo el trabajo que hacen en materia de alfabetización mediática.
Mark Thompson, que fue director de la BBC, escribía justo después de la primera victoria de Trump que «la posverdad necesita usuarios crédulos». Desde un compromiso muy profundo con la educación, Verificat trabaja para reconectar a los usuarios con el valor de la información, con la lectura crítica de los mensajes que nos inundan y con el uso racional de unas redes sociales, que se han convertido en la nuestra primera herramienta de socialización. Su objetivo es aportar pausa, conciencia y espíritu crítico a nuestra navegación por internet.
«La verificación del discurso político, la comprobación de afirmaciones dudosas y el consenso sobre los datos y los hechos ayudan a restaurar la confianza en u momento de crisis institucional y de representatividad profunda»
La honestidad, la verificación, el contraste de la información con fuentes y la confianza siguen siendo los fundamentos del oficio de periodista. Pero la revolución tecnológica ha cambiado el alcance, el acceso e, incluso, la producción de la información. La inmediatez, la viralidad y las emociones han alterado los procesos periodísticos. Pero la desinformación nos hace más desiguales, y la falta de transparencia favorece la injusticia. La verificación del discurso político, la comprobación de afirmaciones dudodas y el consenso sobre los datos y los hechos ayudan a restaurar la confianza en un momento de crisis institucional y de representatividad profunda. Por eso los verificadores son más necesarios que nunca. Y esta mención de la APEC no es solamente un reconocimiento a la labor de Verificat en favor del derecho a una información periodística de calidad, sino, sobre todo, es un estímulo y un empujón periodístico para seguir defendiendo, conjuntamente, el valor de los hechos y de las fuentes fiables.