Nada indica que Granada vaya a sufrir un “terremoto mayor” en los próximos días

Los seísmos no se pueden predecir, y la serie que se ha registrado en Granada no hace más probable un gran movimiento telúrico

Los seísmos no se pueden predecir, y la serie que se ha registrado en Granada no hace más probable un gran movimiento telúrico

Los terremotos no se pueden predecir, y no hay pruebas de que la serie sísmica de Granada haya de ser un precursor de un temblor mayor.
, ,

¿Qué se ha dicho?

Que la serie de terremotos vivida desde el día 14 de agosto en Granada es “preocupante”, porque constituye “un precursor de un terremoto de mayor magnitud”.

¿Qué sabemos?

Que la ciencia no es capaz de predecir terremotos, y que el hecho de que se produzca una serie de seísmos en una región no es ningún indicativo de que se vaya a producir en ella un terremoto mayor.

Corren por X (antes Twitter) varias publicaciones que aseguran que la serie de terremotos vivida desde el día 14 de agosto en Granada es “preocupante”, porque constituye “un precursor de un terremoto de mayor magnitud”, de más de 6,5.

Sin embargo, la ciencia no es capaz de predecir los movimientos de tierra. El hecho de que se produzca una serie de seísmos en una región no es ningún indicativo de que se vaya a producir en ella un terremoto mayor. ¡Te lo explicamos!

“Esto empieza a parecer más un enjambre sísmico precursor de un terremoto de mayor magnitud (M6.5+) que un evento aislado”

Hace días que el sur de la ciudad de Granada es el epicentro de una serie de terremotos que, a mediodía del 18 de agosto, suma ya 432 movimientos de tierra, 45 de los cuales han sido sentidos por la población, según los últimos datos recopilados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN-CSIC). La región es una de las más activas sísmicamente de la península.

Muchos terremotos pequeños no avisan de uno grande

Estos terremotos no permiten predecir que vendrá uno mayor, descarta Imma Palomeras, investigadora experta en sismología y geodinámica de Geociencias Barcelona (GEO3BCN), un centro del CSIC. De hecho, la sismóloga se inclina más bien por la situación opuesta, es decir, que un gran seísmo en la zona es ahora menos probable. «Para que se produzca un terremoto ha tenido que haber una acumulación de energía elástica», razona en conversación con Verificat, «si tú has tenido terremotos pequeños, esta energía se va liberando, y entonces es menos probable que haya uno grande». 

Pero aunque el escenario es poco probable, no es imposible. «Ha habido casos puntuales», apunta Palomeras, pero «no es algo habitual». De hecho, sólo sucede en un 5% de los casos, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), aunque la probabilidad varía en función del escenario y la actividad sísmica posterior a un temblor. 

A modo de ejemplo, unos kilómetros al noroeste de Alhendín, considerado el epicentro de los terremotos actuales, la misma cuenca de Granada ya fue protagonista entre diciembre de 2020 y agosto de 2021 de una serie de 3.000 terremotos, que no derivó en un gran sismo.

La ciencia no puede predecir terremotos

Los terremotos precursores, es decir, aquellos que son más suaves que el seísmo que les sigue, sólo se catalogan como tales a posteriori. “Un terremoto no se puede identificar como un precursor hasta que uno mayor tiene lugar en la misma área”, explica el USGS en su web. Es decir, que la situación sísmica actual no puede utilizarse para predecir el futuro.

La predicción de terremotos es, de hecho, un área que lleva años investigándose, por ahora, sin éxito. El IGN es taxativo: «No existe actualmente ningún método capaz de predecir el tiempo, lugar y magnitud de un terremoto. Esta dificultad radica en el comportamiento no lineal y bastante caótico que tienen los movimientos sísmicos».

La experta del GEO3BCN añade la falta de datos a la ecuación. «El registro sísmico está completo en los últimos 50 o 60 años», apunta, mientras que «la recurrencia de los terremotos es de varios cientos de años». Esto, unido a la gran cantidad de factores que influyen en la naturaleza de los seísmos, hace que los científicos todavía no dispongan de datos suficientes para poder construir un sistema predictivo que funcione.

Lo que sí existe en algunos países como México o Japón son sistemas de alerta temprana, que permiten avisar a ciudadanos que se encuentran relativamente alejados del epicentro de un terremoto que el suelo está a punto de temblar. No son predicciones, sino medidas. El sistema mide los primeros instantes de un terremoto, calcula su potencial destructor y avisa a la población antes de que lleguen las ondas sísmicas más peligrosas. Google ha desplegado recientemente un sistema similar en los teléfonos Android.

Las falsas predicciones son recurrentes cuando se producen terremotos

La predicción de seísmos es un foco habitual de desinformación. El pasado verano, por ejemplo, se viralizó un cómic que, supuestamente, había predicho el gran terremoto que sufrió Kamchatka (en el extremo este de Rusia). Este año, los grandes sismos sufridos en Venezuela y Colombia han disparado los rumores, sin pruebas, sobre un futuro temblor en Ecuador que EFE Verifica, también miembro de las redes internacionales de fact-checking, ha descartado.

Verificación elaborada por Marc Masip, Laura Cercós, Marco Nurra y Mariona Pina