4 de cada 10 alumnos en España aseguran que no se les pide verificar la información de la IA en el aula

El informe PISA 2025 incorpora por primera vez el uso de la inteligencia artificial generativa en el ámbito educativo y pone el foco en la importancia de validar sus respuestas

El informe PISA 2025 incorpora por primera vez el uso de la inteligencia artificial generativa en el ámbito educativo y pone el foco en la importancia de validar sus respuestas

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La última ola del informe PISA 2025, publicada el martes 8 de septiembre, incorpora por primera vez datos sobre el uso de la inteligencia artificial generativa en el ámbito educativo, y evalúa si la tecnología tiene un impacto directo en el rendimiento del alumnado. Los resultados muestran que, en España, el uso de la IA entre jóvenes de 15 años está muy extendido en el contexto escolar (solo uno de cada diez, el 8,2%, dice no utilizarla), pero el 40% afirma que “nunca” o “casi nunca” se le pide en el aula verificar la calidad de la información generada por estas herramientas.

Validar las respuestas es, de hecho, un paso clave para consumir información de calidad, especialmente cuando se obtiene de una herramienta como la IA, que comete errores con frecuencia, tal como explicamos y trabajamos en Desfake, el proyecto educativo de Verificat.

Usar la IA para que “ayude a aprender” es la función más habitual

Las pruebas PISA (siglas en inglés de Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes) son una evaluación internacional de la OCDE que compara los sistemas educativos y el rendimiento académico del alumnado de 15 años.

Esta edición de PISA recoge por primera vez datos sobre la frecuencia con la que los estudiantes utilizan chatbots de inteligencia artificial (IA) para hacer las tareas escolares y con qué finalidades. Entre los usos analizados hay tareas académicas concretas, como resumir lecturas, hacer una primera búsqueda sobre un tema o redactar trabajos, pero también otras que el informe agrupa bajo el epígrafe “ayudarme a aprender”.

En el caso del estado español, el apoyo al aprendizaje es el uso más habitual de la herramienta en aquellos alumnos que dicen emplear los chatbots de IA cada día o al menos uno o dos días a la semana. En cuanto a la media de los países de la OCDE, esta es la finalidad más habitual entre los que utilizan la IA, sin tener en cuenta la frecuencia de uso. Le siguen hacer una primera investigación sobre un tema nuevo, redactar textos para trabajos escritos y resumir textos que tienen que leer.

Esta popularización no siempre va acompañada de un uso correcto de los chatbots, según apuntan los resultados de las pruebas PISA. La encuesta preguntaba al alumnado si el profesorado les pedía evaluar la calidad de las respuestas generadas con la IA: esto no ocurre en el 40% de los casos en España. El 26,7% de los estudiantes afirma que se les pide “a veces”, el 20,3% “a menudo” y el 12,5% “muy a menudo”.

Los datos de España son similares a la media de la OCDE: seis de cada diez alumnos señala que se les pide hacer esta evaluación al menos a veces (62,6% del bloque internacional frente al 59,5% estatal). Ahora bien, la proporción varía entre el 31% y el 80%, según el país o la economía.

Uno de cada tres estudiantes de las Escoles Pia verifica habitualmente las respuestas de la IA

El error en la muestra catalana ha hecho que el estudio haya excluido los datos de Catalunya de los informes internacionales, provocando que, tal como hemos explicado, no se puedan comparar los datos. Aun así, un estudio publicado este año por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) sobre el uso de la IA en los centros de las Escoles Pia de Catalunya nos puede dar contexto sobre si este perfil del alumnado verifica o no los contenidos generados con IA.

El informe muestra datos de uso similares a las indicaciones del profesorado recogidas por las pruebas PISA: indica que un 10% del alumnado verifica “siempre” las fuentes, un 23,8% lo hace “a menudo” y un 32,9%, “a veces”.

Aunque el alcance de la investigación de la UOC no permite generalizar sus conclusiones a todo el alumnado catalán, dado que solo se realizó con alumnos de estos centros concertados, la investigación permite hacerse una primera idea del estado de la cuestión y entender que la verificación de la información que contienen las respuestas generadas con IA es el “gran punto débil de la aplicación académica de esta tecnología”, tal como concluye la investigación.

Evaluar la información generada por IA como una oportunidad de aprendizaje

“Los estudiantes que emplean la IA regularmente con intenciones generales y tienen oportunidades de aprendizaje en las escuelas para desarrollar habilidades de alfabetización de IA, tienden a tener puntuaciones ligeramente mejores en ciencia», concluye el informe de la OCDE que evalúa los resultados de PISA. En cambio, cuando el uso es para tareas concretas como resumir textos, investigar o redactar, la puntuación de los estudiantes cae hasta el equivalente a un curso escolar respecto a los que no emplean la IA.

En otras palabras, la IA es una herramienta que puede promover el aprendizaje cuando se usa adecuadamente, pero con riesgos mayúsculos en caso contrario. El recurso pedagógico de Desfake destinado a la inteligencia artificial se enmarca precisamente en dar las herramientas para que profesorado y estudiantado saquen el máximo provecho de esta tecnología.

Artículo elaborado por Mariona Pina Herrero y editado por Marc Masip y Ruth Pérez Castro.