El relato del odio: Qué nos dice Ceuta sobre el lenguaje de la desinformación
El miedo, la inseguridad y la violencia articulan un imaginario que presenta a las personas migrantes como una amenaza
El miedo, la inseguridad y la violencia articulan un imaginario que presenta a las personas migrantes como una amenaza

“Invasión”, “migrantes ilegales”, “menas”, llamamientos a “cazar” personas o a ejercer la violencia… En las últimas semanas, algunas de estas palabras y expresiones han aparecido repetidamente en las redes sociales y en el entorno mediático en contenidos desinformadores relacionados con la situación migratoria y humanitaria en Ceuta.
Las palabras, lejos de describir los hechos de manera objetiva, sirven para contribuir a enmarcar la realidad de una determinada manera, explica a Verificat Miguel Osorio García de Oteyza, profesor de la Universidad Francisco de Vitoria e investigador en migraciones. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que determinadas narrativas políticas y mediáticas pueden criminalizar o deshumanizar a las personas migrantes cuando las presentan como una amenaza o las responsabilizan de problemas sociales. Este tipo de lenguaje, apunta el organismo, puede influir en la manera en que estas personas son percibidas y en la consideración de sus derechos y su dignidad.
Entre el 30 de julio y el 1 de agosto, el día de la entrada de personas migrantes en Ceuta y los inmediatamente posteriores, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe) registró 5 veces más mensajes de odio que la media de los días previos. Los datos evidencian que algunos de estos marcos racistas y antimigratorios aparecen, se reproducen y se refuerzan en el entorno mediático siguiendo una estrecha relación con la actualidad informativa.
Respuestas rápidas, superficiales y emocionales
La migración es un tema que a menudo provoca respuestas inmediatas y cargadas de emoción. “Las reacciones en las redes, por ejemplo, son muy viscerales, poco profundas y con un análisis hecho desde el sentimiento y la emoción”, explica Osorio. Esta dimensión emocional, pues, influye en la manera en que se construyen los discursos racistas y antimigración. Sara Ahmed, investigadora y escritora especializada en feminismo, teoría queer y crítica postcolonial, ya lo explicaba en 2004; emociones como el miedo, la inseguridad, la hostilidad o el odio pueden reforzar el sentimiento de pertenencia a un grupo y, al mismo tiempo, situar a otras personas fuera de este. Las emociones pueden contribuir así a delimitar un “nosotros” y un “ellos”.
Según Osorio, estos relatos racistas se articulan habitualmente alrededor de cinco ejes: la seguridad, que asocia falsamente migración y delincuencia; la retórica identitaria, que presenta la diversidad como una amenaza cultural; el rechazo a las personas extranjeras, con elementos de islamofobia y aporofobia; la condena de la movilidad humana, y la instrumentalización electoral. Algunos de estos marcos se pueden identificar también en las expresiones y los conceptos que han circulado sobre la situación en Ceuta, y abundan en las narrativas que analizamos en el portal Las mentiras alimentan el odio.
Invasión; el gran reemplazo

“Nos están invadiendo” es una de las expresiones que más a menudo ha aparecido en diversos vídeos y contenidos que han circulado por las redes sociales. El término invasión “presupone la existencia de una fuerza organizada, un enemigo común y una voluntad de ocupación territorial”, explica a Verificat Cecilia Villaseñor, Doctora en Migraciones Internacionales y Cooperación al Desarrollo por la Universidad Pontificia Comillas. Aunque algunas investigaciones, como esta de Golden Owl, una startup vinculada al Parque Científico de Alicante, consideran que tras el movimiento hubo una campaña organizada de desinformación en redes sociales, las motivaciones no están claras y entran, por ahora, en el terreno de la especulación. Además, esto no significa que las personas que cruzaron la frontera siguieran ningún objetivo común. “Hay que desgranar cuál es la motivación de cada grupo e individuo; no todo el mundo tenía el mismo objetivo para llegar a Ceuta”, concluye Villaseñor.
La idea de invasión, alerta la experta, conecta con la teoría del “gran reemplazo”, según la cual la llegada de población migrante respondería a un plan para sustituir a la población europea. “Esta narrativa despoja a las personas migrantes de su condición humana y las transforma en una supuesta amenaza existencial, lo que acaba polarizando a la sociedad, alimentando la xenofobia e impulsando políticas públicas restrictivas que vulneran los derechos humanos”, añade a Verificat Farah Ali, profesora de la DePauw University (Greencastle) y autora del libro Política, medios de comunicación y la configuración de las relaciones entre España y Marruecos: Representaciones discursivas de la migración a Ceuta y Melilla (Palgrave Macmillan). Esta teoría ha sido desmentida por Verificat en diversas ocasiones.
El contexto de Ceuta no es el primero en el que la migración se relaciona con una supuesta invasión. Es una fórmula recurrente en los discursos de actores políticos como Vox o Aliança Catalana, y también ha penetrado en la opinión pública. Según Miguel Osorio, se trata de “palabras talismán” que pueden contribuir a presentar la migración como una amenaza y a reclamar respuestas inmediatas, que ellos mismos pueden ofrecer.
Llamamientos a la “caza” y a la violencia
El relato antimigración llega a otro nivel cuando el lenguaje pide plantear una respuesta directa contra las personas migrantes. Es el caso de las declaraciones del portavoz de Vox en el Congreso, José María Figaredo, que el pasado 6 de agosto, en el programa En boca de todos de Cuatro, afirmó: “Hay que ir cazándolos uno a uno”. El Ministerio de Igualdad ha pedido a la Fiscalía investigar estas palabras por un posible delito de incitación al odio. El político aseguró posteriormente que empleó la palabra como sinónimo de “encarcelarlos”.
Tampoco es la primera vez que oímos la palabra «cacería» relacionada con la migración. El verano pasado, la desinformación a raíz del asalto de un grupo de jóvenes a un hombre mayor en Torre Pacheco (Murcia) desembocó en llamamientos a «cazar» migrantes y en enfrentamientos violentos en la calle. Tal y como analizó EFE Verifica, la desinformación y el odio en las redes derivaron en violencia física coordinada.
Migración, violaciones y enfermedades: una relación que se insinúa
Una investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología (APA) señala que una de las estrategias de desinformación habituales de los discursos antimigración consiste en reinterpretar y recontextualizar noticias sobre migración mediante, entre otros recursos, el uso de determinados términos, la extracción selectiva de información o la omisión de factores explicativos. En Ceuta, este mecanismo se ha podido observar en contenidos que han asociado la llegada de personas migrantes con el relato de las violaciones y las enfermedades.
La manera en que algunas publicaciones hablaban de los casos reportados de agresiones sexuales a niñas y mujeres migradas por parte de jóvenes que también habían cruzado la frontera, con informaciones que ocultaban la nacionalidad de las víctimas o enfatizaban la de los agresores, ha perpetuado el prejuicio de que migración es sinónimo de violación. Es un marco que, tal y como exponen diversas investigaciones y también hemos explicado desde Verificat, no tiene en cuenta que la violencia hacia las mujeres es estructural por parte de hombres, independentemente de la nacionalidad de estos, ni que son las mujeres migrantes, precisamente, las que pueden encontrarse especialmente expuestas a diferentes tipos de violencia durante los procesos migratorios, como explica un estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Estas estrategias de desinformación también se han utilizado con mensajes sobre supuestos brotes de sarna, impétigos y posibles infecciones de tuberculosis (que en realidad correspondían a dos personas que ya recibían tratamiento), para resaltar que los extranjeros importan enfermedades desde sus países de origen. Sin embargo, obvian que el propio proceso migratorio también aumenta el riesgo de contraer enfermedades infecciosas, tal y como explica la OMS, y que la ciudad ya sufría brotes de sarna e impétigos antes del 30 de julio, según relata Maldita.es, miembro como Verificat de la IFCN.
Construir relatos sobre la migración basados en los derechos humanos
Frente a estos marcos, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR) propone otra manera de explicar la migración. El informe Seven Key Elements on Building Human Rights-Based Narratives on Migrants and Migration (2019) identifica siete elementos para construir relatos basados en los derechos humanos: poner en el centro la igualdad, la dignidad y la solidaridad; hablar desde los valores de los derechos humanos; contar historias que eviten estereotipos y den voz a las personas migrantes; conectar los relatos con las realidades locales; encontrar puntos en común; implicar a diferentes actores sociales y, finalmente, evitar lenguajes que deshumanicen o refuercen el miedo y la división.
Y como personas usuarias del entorno digital, Villaseñor reclama actuar con “sentido común y no de manera automática” y preguntarnos hasta qué punto contribuimos a construir determinados relatos e imaginarios. Farah Ali, por su parte, reivindica una “lectura crítica de la información”: verificar las fuentes, desconfiar del lenguaje alarmista y contrastar los datos antes de compartirlos, unos pasos que explicamos en el recurso pedagógico de Desfake sobre los prejuicios y el odio.
Reportaje elaborado por Mariona Pina, Marc Masip y Laura Cercós.