Transparència, Salut

El sistema público de salud realiza 8.300 cirugías menos a raíz de la pandemia

La pandemia del coronavirus ha saturado el servicio asistencial de Catalunya y el aumento de pacientes de Covid-19 ha tenido un impacto escalonado en todo el sistema público de salud. El número de pacientes que visitan por primera vez al especialista ha caído de casi 6.000 a 4.000 al día y ahora llegan 8.300 personas menos a quirófano al mes que en 2019. En ambos casos se trata de una caída del alrededor del 30%.

Las listas de espera reflejan la misma tendencia: incrementar los días y disminuir los pacientes, según los datos que el Servicio Catalán de la Salud acaba de actualizar y que permiten evaluar por primera vez el impacto de los siete primeros meses de la pandemia en el sistema público de atención (hasta hace unos días, las únicas cifras disponibles eran hasta mayo). El número de pacientes pendientes de la primera visita se ha reducido un 25% desde febrero (el mes antes del inicio de la primera oleada de coronavirus) y también han disminuido las personas que están esperando una prueba diagnóstica (un 12%) o una cirugía (un 8%). A pesar de la caída del número de pacientes que entran en el sistema, el tiempo de espera de la atención ha aumentado un 54% en total.

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En septiembre de este año había 128.506 pacientes menos esperando una consulta externa que en febrero (un 25% menos), 20.070 menos pendientes de una prueba diagnóstica y 15.681 menos de intervención quirúrgica. Sin embargo, de media, los días de espera han pasado de 94 a 156 para una consulta externa, de 78 a 137 para una prueba diagnóstica y de 114 a 171 para una intervención quirúrgica.

Esta tendencia tiene que ver con la saturación de la atención primaria a causa de los contagios por Covid-19: caen las visitas al CAP y, en consecuencia, menos pacientes inician tratamientos especializados. "Pones menos pacientes en la lista y los que tienes se tienen que esperar más tiempo", explica Josep Vilaplana, presidente del Col·legi de Metges de Girona. Hospitales como el de Bellvitge han empezado a operar los sábados para intentar reducir los plazos que, en muchos casos, superan los plazos de referencia establecidos por la Generalitat.

30% menos de intervenciones quirúrgicas

El Servicio Catalán de la Salud ha hecho menos operaciones que el año pasado en todas las especialidades, excepto las cirugías maxilofaciales y las valvulares percutáneas. Entre las operaciones más frecuentes, las cataratas han pasado de 5.294 al mes en 2019 a 3.695 en 2020 (la caída es de un 30%), las escisiones de lesión cutánea han pasado de 1.271 a 948 (un 25% menos) y las herniorrafías inguinales, de 951 a 681 (un descenso del 28%). Por otro lado, las prótesis de rodilla, se han reducido de 828 a 498 de media mensual entre un año y el otro y las prótesis de cadera, menos habituales, se han reducido de 420 a 319; de media, se han instalado un 34% menos de prótesis. En el inicio de la cadena, por ejemplo, los traumatólogos, los encargados de recetar las prótesis, son unos de los especialistas que más consultas han dejado de hacer; 280 menos de media al día y un 33% menos que el año pasado. De hecho, las prótesis de rodilla tienen listas de espera de 202 días, 22 días más que el plazo máximo de acceso garantizado.

Estas son las intervenciones más habituales del Sistema Catalán de Salud, pero la caída del número de los pacientes operados también afecta a las intervenciones de cáncer: este 2020 han pasado por quirófano 289 pacientes de oncología menos al mes que el año pasado (hasta septiembre), cuando la cifra era de 1.990 neoplasias mensuales. De entre las más frecuentes, las de vejiga han caído un 9%, las de mama, un 10%, las de piel, un 25% y las de colon, un 23% (este último, con una de las listas de espera que más ha aumentado, de 13 a 32 días). El peor mes fue abril, cuando se realizaron la mitad de operaciones oncológicas que el mismo mes del año pasado.

Por el contrario, los pacientes pendientes de intervención de cáncer tienen que esperarse un 54% más días que el febrero. Por ejemplo, las neoplasias malignas de tráquea, bronquios o pulmón se están planificando a 36 días vista (antes eran 17), las de matriz, ovarios y órganos anejos a 35 (en 2019 eran 17) o las del sistema nervioso central, que han pasado de 12 a 66 días, muy por encima del plazo máximo de acceso garantizado de 45 días. También sobrepasan el plazo máximo la neoplasia maligna de otros órganos genitales (47 días) y la neoplasia maligna de órganos torácicos (63 días en lista de espera).

Las cirugías cardíacas también han visto menos pacientes pasar a quirófano: la valvular abierta, un 27% y la coronaria abierta, un 15%. Además, los tiempos de espera por estas intervenciones se ha duplicado. Hay tres intervenciones más en las cuales ahora hay el doble de espera que en febrero: la operación de hígado, páncreas y vías biliares, la cirugía coronaria percutánea y el cateterismo cardíaco. En septiembre de 2020, 48 intervenciones quirúrgicas tenían un tiempo de espera superior a los seis meses, como es el caso de la obesidad mórbida o la circuncisión. En estos casos, el plazo de referencia se calcula según la prioridad: tres meses las preferentes, seis las de prioridad mediana y un año si la urgencia es baja.

Los días de espera han subido en todas las intervenciones menos en dos (la neoplasia maligna de esófago y la neoplasia maligna de páncreas) y se han más que duplicado en diez casos. Si agrupamos las intervenciones, las listas de espera que más han aumentado son las de las intervenciones quirúrgicas vinculadas al sistema tegumentario (uñas, cabellos y piel), al sistema digestivo y al sistema cardiovascular, los tres con un crecimiento de poco más del 60% respecto al febrero.

Consultas externas pospuestas

Las consultas externas funcionan con el 67% de los pacientes que tenían el año pasado. En total, han perdido 1.953 pacientes al día, de los cuales 280 son de traumatología, 259 de oftalmología y 210 de dermatología. Porcentualmente, las consultas de todas las ramas han visto reducida su actividad entre un 25 y un 40%.

En septiembre, los días de espera para consultas externas estaban todos por encima del plazo de referencia de prioridad ordinaria, establecido en 90 días (30 en caso de que se consideren preferentes). Las que más han crecido son las consultas de dermatología, que se han más que duplicado y han pasado de 78 a 170 días de espera. Las dos consultas que tienen más tiempo de espera son las de urología (262 días) y las de alergia (199).

En este caso, en septiembre había 128.000 pacientes menos en lista de espera que en febrero, una caída del 25%. La única disciplina en la cual el número de pacientes ha aumentado han sido las consultas de ginecología, que en septiembre tenían 301 pacientes más en lista de espera que en febrero (un aumento del 3%). Las dos que proporcionalmente tenían menos pacientes en la lista respecto a siete meses antes eran las consultas vinculadas a la alergia (un 40% menos, con un descenso de 5.000 pacientes) y al sistema digestivo (38% menos y un descenso de 7.300 personas).

Menos pruebas diagnósticas

La caída de visitas con especialistas ha provocado que en las pruebas diagnósticas la tendencia sea parecida: todas menos dos superan el plazo de referencia de prioridad ordinaria (90 días). El tiempo de espera más elevado es el de las colonoscopias, que asciende a los 186 días, el doble del plazo de referencia. Como pruebas con más tiempo de espera, siguen las ecocardiografías, las ecografías urológicas y las endoscopias esofagogástricas (del esófago y el estómago), que tienen unas listas de espera de más de 160 días. Solo las tomografías computarizadas y las gammagrafías se mantienen por debajo del umbral de los 90 días.

Respecto a febrero, todas las pruebas han aumentado los días de espera más del 50%. El ranking lo encabezan tres pruebas que han más que duplicado los días de espera: las endoscopias esofagogástricas (de 83 a 168), las polisomnografías (de 73 a 153) y las gammagrafías (de 36 a 78).

En cuanto al número de pacientes, todas las pruebas menos una han perdido respecto a febrero; de media, un 12% de los pacientes en lista de espera. En total, 20.000 pacientes menos que hace siete meses. Hay una única excepción: en septiembre había 942 pacientes más que en febrero esperando para una polisomnografía.

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